La Recomendación 205 de la OIT: la lucha contra la pandemia, un objetivo tripartito.

 

Una OIT Centenaria frente al nuevo coronavirus: la Recomendación núm. 205 de 2017 para enfrentar crisis humanitarias y desastres naturales

Dr. Natan Elkin, Profesor invitado de la Universidad Jaume I (UJI), Catellón.

En el marco del Día Internacional del Trabajo, Universitas Fundación y la Red Iberoamericana de Derecho del Trabajo y Seguridad Social (Red-E LAT Laboral) me invitaron a participar en una videoconferencia cuyo tema fue “Derecho del Trabajo frente al COVID-19″. Mucho agradezco la oportunidad al Dr. Julio Alejandro Pérez Graterol, Director de la Universitas Fundación y a la Dra. Alba Cristina Sosa, Coordinadora Académica y moderadora del evento, así como al Dr. Rorix Javier Núñez, el entusiasta promotor de la Red-E LAT Laboral.

En este post distribuyo una versión revisada de mi presentación cuyo video se puede consultar en el siguiente link:

https://www.youtube.com/watch?v=QuJUFkj3IYM#action=share

Un colega de la OIT muere en Pekín atacado por un virus (abril de 2003)

Una de las raras víctimas europeas de una de las primeras epidemias conocidas producida por un coronavirus fue Pekka Aro, un colega de la OIT, originario de Finlandia, que murió el 6 de abril de 2003 en Pekín víctima del síndrome respiratorio agudo severo. La mayoría de las víctimas del SARS (según las siglas inglesas) se concentraron en el inmenso territorio chino.

Pekka

Al tener que encontrar su denominación en la nomenclatura al virus que nos ataca, el Comité internacional de taxonomía de los virus – una entidad científica compuesta por las asociaciones nacionales de microbiología fundada en 1966 por el Premio Nobel francés André Lwoff – le dio el nombre de «SARS-CoV-2». CoV es una familia de virus que se identificaron desde hace al menos dos décadas y que atacaron a mi colega Pekka Aro hace 18 años.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) designó con el nombre de COVID-19 a la enfermedad que produce el virus SARS-CoV-2.

Pekka Aro se encontraba en China para organizar, con los interlocutores sociales locales y el equipo de la Oficina de la OIT en Pekín, una actividad tripartita destinada a fomentar una política del pleno empleo, productivo y libremente elegido, como lo requiere el Convenio núm. 122, ratificado por China, en 1997.

En ese momento, al recuperar las autoridades de Pekín la soberanía sobre los territorios de Hong Kong y Macao, se estrecharon también los vínculos con las instituciones multilaterales. Desde entonces, al igual que muchos otros países, China recibió asesoramiento de la OIT para elaborar y ejecutar medidas activas de política del empleo y sostener aquellas empresas que estén en condiciones de crear empleo productivo y libremente elegido. A la OIT le interesa también que funcionen organizaciones representativas de empleadores y de trabajadores y se respeten los principios universales de la libertad sindical y del derecho a la negociación colectiva. El camino que falta recorrer en ese campo, se refleja en una excelente película, American Factory, distribuida por Netflix, galardonada en febrero de 2020, con el «Oscar del mejor film documental” en febrero de 2020.  American Factory cuenta las dificultades en materia de seguridad e higiene en el trabajo y de representación sindical que conocen los trabajadores cuando Fuyao Glass Industry Group se instala en una localidad del estado de Ohio para volver a explotar una planta automotriz.

Una vista panorámica (del edifico) de la OMS

Desde mi ventana en el sexto piso de la OIT gocé durante más de veinte años de una vista excepcional del edifico de la Organización Mundial de la Salud (OMS), edificio diseñado por Oscar Niemeyer, uno de los arquitectos más importantes del Siglo XX.

Al menos en una oportunidad tuve un pretexto para entrar en el edificio de la OMS. Cuando estuve buscando trabajo respondí a un anuncio de la OMS donde se pedía un joven jurista. Para mi gran sorpresa, fui convocado al Servicio jurídico de la OMS. Me percaté rápido que mi doctorado sobre los aspectos jurídicos del sistema generalizado de preferencias arancelarias no me había dado ningún conocimiento sobre la manera en que se debía responder al teléfono si tenía que atender algún llamado de una empresa farmacéutica. El funcionario de la OMS que me entrevistó fue sumamente cordial y complaciente conmigo. En esa corta entrevista tuve el primer encuentro con Dominick Devlin, quien años más tarde dejó la OMS para servir en la OIT y ocupar uno de sus cargos más prestigiosos: el de Consejero Jurídico de la OIT. Durante el confinamiento tuve oportunidad de ver la serie The Crown/La Corona. En muchos episodios me pareció revivir los privilegiados encuentros que tuve con Dominick, hijo de Lord Devlin.

En varias oportunidades me reuní con un funcionario de la OMS que se ocupaba de recopilar la legislación nacional sanitaria, una actividad análoga a la que yo hice en mis primeros años de la OIT en el servicio de la Serie Legislativa. Me percaté también que las normas internacionales del trabajo sobre higiene y seguridad laborales se apoyaban directamente en los instrumentos de la OMS. Sin embargo, con algunas excepciones que voy a mencionar, me abstuve prudentemente de inmiscuirme en los temas OSH, aquéllos relacionados con la “seguridad y salud de los trabajadores”.

No obstante, en un sector del restaurante de la OMS organicé varios almuerzos para discutir temas que prefería no tratar a la vista y oídas de mis colegas en el restaurante de la OIT. Sin embargo, ni mis esporádicas comidas en el restaurante de la OMS ni la vista a menos de doscientos metros de distancia me permitieron adquirir conocimientos sobre el funcionamiento de la OMS.

Según mi lectura de los acontecimientos, el 10 de enero de 2020, las autoridades chinas transmitieron y la OMS recibió la secuencia genética del coronavirus. Luego de reunirse el comité de emergencias en dos oportunidades (el 21-22 y el 30 de enero), en aplicación del Reglamento Sanitario ‎Internacional , el profesor Didier Houssin, presidente del comité y el Director General de la OMS declaran una pandemia – es decir, una emergencia de salud pública de importancia internacional (ESPII), producida por un nuevo coronavirus.

Prof Houssin Dr Tedros (2)

30 de enero de 2020, extracto de la conferencia de prensa en la que se dio a conocer la declaración de la pandemia: el presidente del comité de emergencias, el profesor Houssin y el Dr Tedros, Director General de la OMS, a su izquierda, el Dr Michael Ryan, Director Ejecutivo del Programa de Emergencias Sanitarias. La Dra. Maria Van Kerkhove responsable del equipo COVID-19, epidemióloga diplomada de la Universidad de Stanford y doctorada en London School of Hygiene and Tropical Medicine.

 

Ni el Director General de la Oficina Internacional del Trabajo ni el Director General de la OMS tienen la posibilidad de decidir por sí mismos si un país ha violado una norma internacional del trabajo o declarar una pandemia. En la OIT, los órganos de control establecidos por el Consejo de Administración y la Conferencia Internacional del Trabajo son responsables de pronunciarse sobre el grado de cumplimiento de los compromisos asumidos por cada país.

A mi entender, el 10 de enero, las autoridades sanitarias de los países representados en el comité de emergencias, al igual que muchas otras entidades científicas estrechamente asociadas con la OMS, tuvieron acceso al código genético recibido en la OMS y que examinaba el comité de emergencias.

Las autoridades sanitarias saben de la peligrosidad de los virus que producen síndromes respiratorios agudos. Los países más diligentes tomaron sin tardar las medidas apropiadas para luchar contra una pandemia, como lo había previsto su práctica y legislación nacionales y el Reglamento Sanitario Internacional.

En Francia, Didier Houssin se había empeñado, en tanto que Director General de la Salud (2005- 2011), en lograr que el Parlamento adoptara la ley núm. 2007-294 de fecha 5 de marzo de 2007 sobre la preparación del sistema de salud a las amenazas sanitarias de gran amplitud. Correlativamente a las medidas sanitarias, la Dirección General del Trabajo adoptó la circular núm. 2007/18, del 18 de diciembre de 2007, previendo las medidas necesarias que aseguren la continuidad de la actividad de las empresas y las condiciones de trabajo y del empleo en el sector privado si acaso ocurriera una pandemia gripal. Sin embargo, las políticas de austeridad económica primaron sobre las actuaciones de precaución sanitaria y se fueron vaciando de contenido a las medidas previstas en 2007.

El ejemplo europeo de un país diligente ha sido Alemania. El test para identificar la enfermedad, producido sobre la base del código genético recibido por la OMS, estaba listo en un hospital de Berlín el 16 de enero. El primer caso identificado de Covid-19 se presentó en Alemania el 27 de enero.

A 30 de abril, según los datos publicados antes de la videoconferencia, en Alemania se habían efectuado un poco más de dos millones y medio de tests y se deploran algo más de seis mil seiscientas personas muertas. En Italia, las muertes afectaron a veintiocho mil personas y en el Reino Unido se cuentan más de veintiséis mil personas muertas. España y Francia lamentan un número de muertes similares (24543, en España y 24376, en Francia).

Nos encontramos ante una catástrofe humanitaria acompañada con su correspondiente desastre en términos sociales y económicos. Algunos aspectos de la historia de la OIT están vinculados con los grandes desastres humanitarios, lo que nos lleva a revisar sus instrumentos normativos para luchar directamente contra las catástrofes humanas y los desastres naturales.

En plena peste “española”, nace la OIT en Paris (1919)

En el momento exacto que nació la OIT, Europa sufría de una pandemia similar a la que en este momento produce el SARS-CoV-2.

En abril de 1918, en Francia – en esta localidad de Fontainebleau donde me encuentro confinado – los responsables sanitarios del ejército francés, que luchaban ferozmente desde hacía cuatro años contra del Imperio alemán y sus aliados –  detectaron los primeros casos de una gripe que afectaba a los soldados. En pocos meses, toda la población de Francia – y también de Alemania, al igual que del resto de Europa – fueron infectados por la gripe.

Seguramente para vengarse del “morbus gallicus” (la enfermedad de los galos, como se designaba doctamente, en latín, a la sífilis), los franceses la tildarán de gripe “española”. Sin embargo, los responsables políticos y sanitarios sabían que la gripe era europea.  Poco importaba que se le dé una etiqueta de gripe española, inglesa o china como bien dijo la prensa francesa en aquella época. La gripe española había sido provocada por un virus de tipo A (H1N1), un primo no muy lejano de los coronavirus.

Antes de que apareciera una vacuna para detenerla, la gripe española se propagó durante dos años y produjo entre 50 y 100 millones de muertes en todo el mundo.

La gripe española no impidió la convocatoria de una gran conferencia de Paz, en Paris, que, gracias a la visión de Woodrow Wilson, el Presidente de los Estados Unidos, estableció la primera organización internacional, la Sociedad de las Naciones. Simultáneamente, en los salones del Ministerio de Trabajo, entre febrero y marzo de 1919, una comisión especializada en la “legislación internacional del trabajo” redactó la parte XIII del Tratado de Paz, que estableció la Organización Internacional del Trabajo.

Albert Thomas, el primer director de la Oficina Internacional del Trabajo, había ocupado, desde 1916, cargos de primera línea como ministro de armamento francés. Thomas y su equipo se encargaron de movilizar a las industrias y lograr el apoyo de los trabajadores y de sus organizaciones para el esfuerzo bélico francés.

Thomas tenía un encargo preciso: la OIT debía reunir a los representantes de los vencedores y de los vencidos, con una composición original. Los Estados Miembros de la OIT estarían representados por sus respectivos gobiernos y se aseguraría una igual voz y participación a los representantes de los empleadores y de los trabajadores.

El Director General debía cumplir con un programa elaborado en el Consejo de Administración y aprobado por la Conferencia Internacional del Trabajo. Se estableció una Comisión de Expertos en Aplicación de Convenios y Recomendaciones para examinar la manera en que se aplican las normas de la OIT. Ni el Director General ni el secretariado de la OIT pueden actuar fuera del mandato establecido por el Consejo de Administración, órgano que sesiona tres veces por año en su composición tripartita.

 Las normas internacionales del trabajo para la paz universal y permanente

En el frontón del Preámbulo de la Constitución de la OIT de 1919 se escribió con letras de mármol: “la paz universal y permanente sólo puede basarse en la justicia social”.

Pese a los esfuerzos de la OIT, dos décadas después, la humanidad volvió a demostrar su infinita capacidad de alcanzar nuevas fronteras en el horror. Al concluir la Segunda Guerra Mundial se crearon dos nuevas figuras penales: crímenes contra la humanidad y genocidio. Aunque aplicadas con relativa parsimonia, las nociones de crímenes contra la humanidad y genocidio han recobrado actualidad en la decisión que tomó en enero de 2020 la Corte Internacional de Justicia para exigir al Gobierno birmano las medidas preventivas necesarias para detener las exacciones que cometen las autoridades de Myanmar contra la minoría Rohyngia.

Al terminar la Segunda Guerra Mundial, la OIT conservó la confianza de la comunidad internacional. En agosto de 1941, en el quinto punto de la Carta del Atlántico, el Presidente Franklin D. Roosevelt y Sir Winston Churchill establecieron que, en el futuro, habría “la más completa colaboración entre todas las naciones en el campo económico, con el objeto de asegurar para todos mejores condiciones de trabajo, progreso económico y seguridad social”.

A diferencia de la Sociedad de las Naciones, que fue reemplazada por la Organización de las Naciones Unidas, la OIT confirmó su mandato aún antes de terminadas las hostilidades. Cuando los Aliados decían desconocer la existencia y actividad de las cámaras de gas y de los hornos de los campos de concentración se convocó en Filadelfia, del 20 de abril al 12 de mayo de 1944, a una reunión de la Conferencia Internacional del Trabajo. Desde ese entonces, sin interrupciones hasta 2020, las delegaciones de los Gobiernos, de los representantes empresariales y sindicales concurrieron a las sucesivas conferencias internacionales del trabajo.

En la Conferencia de Filadelfia, la OIT adoptó ocho recomendaciones internacionales del trabajo destinadas a la reconstrucción:

  • Recomendación núm. 67, sobre la seguridad de los medios de vida que deben aliviar el estado de necesidad e impedir la miseria, restableciendo, en un nivel razonable, las entradas perdidas a causa de la incapacidad para trabajar o para obtener trabajo remunerado o a causa de la muerte del jefe de la familia,
  • Recomendación núm. 68, que propone una asignación de desmovilización como manera de asegurar los medios de vida y dar también asistencia médica en favor de las personas licenciadas de las fuerzas armadas, de los servicios asimilados y empleos de guerra;
  • Recomendación 69, sobre una organización racional de un servicio de asistencia médica para toda la población;
  • Recomendación núm. 70, sobre las normas mínimas de política social en los territorios dependientes que propone una lista detallada de medidas concretas para promover el bienestar y desarrollo de los pueblos colonizados y estimular sus propias aspiraciones para lograr el progreso social;
  • Recomendación núm. 71, sobre la organización del empleo en el período de transición de la guerra a la paz, que propone la adopción de medidas especiales, consistentes en ayudar a los interesados a que encuentren sin demora los empleos más adecuados, principalmente a fin de facilitar la reintegración al trabajo de los desmovilizados, de los trabajadores de las industrias de guerra que hayan sido despedidos y de todas las personas cuyo trabajo habitual haya sido interrumpido a consecuencia de la guerra;
  • Recomendación núm. 72, sobre el servicio del empleo que debe acompañar la elaboración y aplicación de una política a largo plazo sobre el pleno empleo;
  • Recomendación núm. 73, sobre la organización nacional de obras públicas que se consideran importantes para la vida económica de todas las naciones.

Las recomendaciones internacionales del trabajo tienen el mismo proceso de elaboración que un convenio internacional del trabajo. Sin embargo, los gobiernos pueden ratificar únicamente a los convenios. Las recomendaciones se someten a los órganos parlamentarios para su conocimiento y pueden influir en las políticas gubernamentales. Las recomendaciones deberían tener impacto en las actividades concretas de la OIT.

Aunque algunas actividades prácticas de la OIT buscaron facilitar la reintegración de combatientes al mercado del trabajo, la Organización tardó en aceptar que era necesario renovar el enfoque normativo y tripartito sobre los conflictos armados. Refrescar la Recomendación núm. 71 no era una prioridad en la Organización.

Quien motivó a la Oficina para que se evolucionase sobre el tema fue un colega peruano, Alfredo Lazarte Hoyles, quien luego de haber obtenido una sólida experiencia en la reintegración de las personas afectadas por los conflictos armados en América Central, se incorporó al departamento del empleo de la OIT. En 2009, como representante de la OIT, Alfredo participó en un grupo de trabajo de Naciones Unidas sobre la  creación de empleo, generación de ingresos y reintegración. En ese entonces, un joven universitario francés, Jean Conte, también había detectado la existencia de la Recomendación núm. 71 y pidió hacer una pasantía en la unidad de la cual Alfredo era responsable. Los primeros documentos internos tendentes a revisar la Recomendación núm. 71 salieron de la buena pluma de Jean, trabajando bajo la autoridad de Alfredo, sin que la jerarquía del Departamento de Normas se enterara nunca de nuestra colaboración. Finalmente, Alfredo logró que el Consejo de Administración entendiera la importancia de revisar la Recomendación núm. 71 y obtuvo un punto al respecto en el orden del día de las reuniones de la Conferencia que tuvieron lugar en junio de 2016 y de 2017.

La Recomendación núm. 205

Adoptada el 16 de junio de 2017 por una amplia mayoría, la Recomendación sobre el empleo y el trabajo decente para la paz y la resiliencia, 2017 (núm. 205) establece orientaciones para la OIT sobre las medidas que se han de adoptar en un contexto tripartito para generar empleo y trabajo decente al producirse situaciones de crisis provocadas por los conflictos humanos y los desastres naturales. La Recomendación núm. 205 reemplazó a la Recomendación núm. 71.

La Recomendación núm. 205 define a los desastres como […] “una disrupción grave del funcionamiento de una comunidad o sociedad en cualquier escala debida a fenómenos peligrosos que interaccionan con las condiciones de exposición, vulnerabilidad y capacidad, ocasionando uno o más de los siguientes: pérdidas e impactos humanos, materiales, económicos y ambientales”. Una pandemia como la provocada por el virus COVID-19 entra en la definición de los desastres que contiene la Recomendación núm. 205.

Por sobre todo, la Recomendación núm. 205 ha introducido una dimensión desconocida en el diálogo social al definir la “resiliencia” como un concepto necesario para superar las grandes crisis humanas y los desastres naturales. La resiliencia es “[…] la capacidad que tiene un sistema, una comunidad o una sociedad expuestos a una amenaza para resistir, absorber, adaptarse, transformarse y recuperarse de sus efectos de manera oportuna y eficiente, en particular mediante la preservación y la restauración de sus estructuras y funciones básicas por conducto de la gestión de riesgos”. En física, se considera que ciertos materiales son resilientes por su capacidad de recuperar sus virtudes originales pese a haber sido sometidos a fuertes ataques. Los estudios y la experiencia vital de Boris Cyrulnik, entre otros investigadores, permitieron aplicar el concepto de resiliencia a las experiencias traumáticas de los seres humanos.

El primer principio rector de la Recomendación núm. 205 dice que la promoción del empleo pleno, productivo y libremente elegido y el trabajo decente son factores decisivos para promover la paz, prevenir las crisis, posibilitar la recuperación y potenciar la resiliencia. Consecuentemente, “los Miembros deberían adoptar y poner en práctica una estrategia global y sostenible de empleo que impulse el empleo pleno, productivo y libremente elegido y el trabajo decente para las mujeres y los hombres, teniendo en cuenta el Convenio sobre la política del empleo, 1964 (núm. 122), y las orientaciones contenidas en las resoluciones pertinentes de la Conferencia Internacional del Trabajo” (párrafo 10 de la Recomendación núm. 205).

Para superar las crisis humanas y los desastres naturales, la Recomendación núm. 205 considera central que se adopten y pongan en práctica estrategias que impulsen el pleno empleo, productivo y libremente elegido. Entre otras medidas concretas que se debería poner en práctica en situaciones de crisis importa garantizar la seguridad básica del ingreso de las personas que hayan perdido sus puestos de trabajo o medios de vida a causa de la crisis o los desastres naturales, como lo ha previsto la Recomendación núm. 202. En Argentina, un Ingreso Familiar de Emergencia, inicialmente concebido para 3,7 millones de hogares, ha sido reclamado por ocho millones de hogares.

La Recomendación núm. 205 refleja un progreso respecto de dos categorías de personas particularmente vulnerables frente a las crisis: los migrantes y los refugiados. En efecto, durante los últimos tramos de la negociación, se incluyó un título sobre los “migrantes afectados por situaciones de crisis” (Título X de la Recomendación núm. 205) que contiene orientaciones innovadoras en el marco de la OIT dado que reconocen que se debe dar acceso al mercado del trabajo a todos los migrantes (y no solamente a aquellos migrantes que se encuentren en situación regular en un país de acogida).

Entre las medidas dispuestas en favor de los refugiados, en el párrafo 33, b) de la Recomendación núm. 205 se dice que se debería “promover el acceso de los refugiados a las oportunidades de empleo formal, los programas de generación de ingresos y la capacitación empresarial, facilitándoles servicios de orientación y formación profesionales, colocación laboral y obtención de permisos de trabajo, según proceda, evitando así la informalización de los mercados de trabajo en las comunidades de acogida”. Este refuerzo del acceso al empleo formal favorece a los refugiados dadas las reticencias gubernamentales a aumentar las solicitudes de empleo en mercados de trabajo sin crecimiento económico.

En la Recomendación núm. 205 se insiste en la vulnerabilidad de las mujeres (párrafo 15, apartados b)-d)) y de los niños en situaciones de conflicto y desastres (párrafo 16). Además, se identifican las categorías de la población que se consideran especialmente afectadas por las crisis, buscando incluir “aunque no únicamente, a las personas pertenecientes a minorías, los pueblos indígenas y tribales, los desplazados internos, las personas con discapacidad, los migrantes y los refugiados, teniendo en cuenta el Convenio (núm. 111) y la Recomendación (núm. 111) sobre la discriminación (empleo y ocupación), 1958 […]” (párrafos 7, h) y 15, f)).

También se afirma que las personas pertenecientes a minorías afectadas y a los pueblos indígenas […] “sean consultados, en particular a través de sus instituciones representativas cuando existan, y participen directamente en el proceso de toma de decisiones, especialmente si el territorio en el que habitan o que utilizan los pueblos indígenas y tribales y su medio ambiente se ven afectados por una crisis y por la consiguiente aplicación de medidas de recuperación y de estabilidad;” (párrafo 15, g) de la Recomendación núm. 205). Como se ha explicado en una publicación reciente, al decirse en el párrafo 15, g) de la Recomendación núm. 205 que los pueblos indígenas “sean consultados […] y participen directamente en el proceso de toma de decisiones”, se unifican conceptos que se establecieron separadamente en el Convenio núm. 169.

Iniciativas de la OIT frente a la pandemia

El 23 de marzo de 2020, el Departamento de Normas ha difundido una nota destacando aquellas disposiciones fundamentales de las normas internacionales del trabajo pertinentes en el contexto de la pandemia del COVID-19, poniendo en relieve el lugar que ocupa la Recomendación núm. 205.

El Programa de referencia de la OIT sobre el Empleo para la paz y la resiliencia tiene un papel de primera línea en las actividades que despliega la OIT en el terreno para luchar contra la pandemia. Una ex colega, siempre muy querida panameña, Mito Tsukamoto, tiene la responsabilidad del mencionado programa de referencia, cuyo sustento normativo es la Recomendación núm. 205.

Conclusión: luchar contra el virus, un objetivo tripartito

En el pasado, las normas de la OIT llegaron después de la catástrofe. Los atentados de septiembre de 2001 dieron lugar a que, en poco menos de dos años, se concretaran los trabajos destinados a la adopción, el 19 de junio de 2003, del Convenio núm. 185 sobre los documentos de identidad de la gente de mar. Al exigir que la gente de mar sea titular de una tarjeta de identidad sofisticada se aumenta la seguridad de los navegantes y en los puertos, al mismo tiempo que se reduce el riesgo de una acción terrorista a bordo.

Sin embargo, el Convenio núm. 170 y la Recomendación núm. 177 sobre los productos químicos fueron adoptados en junio de 1990, seis años después de la catástrofe industrial que se produjo en la planta de Union Carbide, en Bhopal (India), en diciembre de 1984. Un repertorio tripartito no vinculante de buenas prácticas se estableció en 2001, muchos años después de la aparición del HIV/SIDA (1983).

Conviene entonces felicitarse de la iniciativa tomada por la Red E-LAT de publicar la Guía de Medidas Laborales frente al COVID en Iberoamérica, por la editorial Tirant Lo Blanch, Bogotá. Esta publicación resume las medidas regulatorias provocadas por la pandemia en la región. Se trata de un texto de gran utilidad para las instituciones tripartitas que deban discutir la manera de lograr una recuperación resiliente de los trabajadores y de las empresas colapsadas por el virus.

El derecho del trabajo seguirá cumpliendo con su función tradicional de proteger a las personas y sus herramientas en el lugar de trabajo. En este momento, tanto los sindicatos como los empresarios comparten el mismo objetivo que las autoridades: la lucha contra la pandemia conduce a la construcción de un objetivo “tripartito” – lo que significa disminuir hasta eliminar toda posibilidad de transmisión y contagio del virus en el lugar de trabajo, una responsabilidad compartida por Gobiernos, empresas y sindicatos.

Las organizaciones sindicales y los empleadores, por su conocimiento y experiencia de la actividad empresarial, son quienes mejor pueden proponer medidas concretas para restablecer la producción económica, evitar los contagios y reducir la expansión del nuevo coronavirus.

 

 

El Centenario de la Organización Internacional del Trabajo y los derechos indígenas

Jornada “Derechos Humanos y Pueblos Indígenas”, Logroño, 19 de febrero de 2020

Universidad Internacional de La Rioja (UNIR)

El presente del destino humano, presente en el cual estamos viviendo – mejor dicho, presente que somos nosotros; se entiende, nuestras vidas individuales – es el que es porque sobre él gravitan todos los presentes, todas las otras generaciones. Si esos presentes pasados, si la estructura de la vida en esas generaciones hubiese sido otra, nuestra situación sería también distinta. En este sentido cada generación humana lleva en sí todas las anteriores y es como un escorzo de la historia universal. Y en el mismo sentido es preciso reconocer que el pasado es presente, somos su resumen, que nuestro presente está hecho con la materia de ese pasado, el cual pasado, por tanto, es actual – es la entraña, el entresijo de lo actual-. Es, pues, en principio indiferente que una generación aplauda o silbe a la anterior – haga lo uno o haga lo otro, la lleva dentro de sí-.

José Ortega y Gasset, En torno a Galileo. Esquema de las crisis. Madrid, 1965, págs. 59-60

L’avenir ne nous apporte rien, ne nous donne rien ; c’est nous qui pour le construire devons tout lui donner, lui donner notre vie elle-même. Mais pour donner, il faut posséder, et nous ne possédons d’autre vie, d’autre sève, que les trésors hérités du passé digérés, assimilés et recréés par nous. De tous les besoins de l’âme humaine il n’y en pas de plus vital que le passé.

Simone Weil, L’Enracinement. Prélude à une déclaration des devoirs envers l’être humain. Paris, 1949

Introducción. Video de la jornada

Esta nota acompaña la intervención que realicé en la Jornada “Derechos Humanos y Pueblos Indígenas”, Logroño, Universidad Internacional de La Rioja (UNIR), el miércoles 19 de febrero de 2020.

2020-02-19-Video UNIR (2)

Con la aplicación adobeconect, se accede al video de la jornada copiando el siguiente enlace:

https://unir.adobeconnect.com/pwt3lwuiqslv/

Mi presentación ocupa los primeros 20 minutos del video.

En primer lugar, se destaca la manera en que los temas indígenas hacen parte del código genético de la Organización Internacional del Trabajo y se mencionan los cinco convenios y las dos recomendaciones que trataron las condiciones de trabajo de los trabajadores indígenas en los territorios dependientes de las potencias coloniales. Después de la descolonización, la OIT consideró que se debía “proteger e integrar” a las poblaciones indígenas y tribuales en los países independientes (Convenio núm. 107 y Recomendación núm. 104). En 1989, la OIT cambió su enfoque y adoptó un tratado internacional, el Convenio núm. 169, donde se establecen derechos específicos para los pueblos indígenas y tribales, con la correspondiente responsabilidad de todas las partes involucradas de servirse de la consulta indígena y del diálogo social para alcanzar los objetivos del convenio.

La OIT es una organización centenaria que estructuralmente depende de la capacidad de lograr acuerdos entre representantes gubernamentales, empresariales y sindicales.

En la presentación, se desarrolla la manera en que los temas indígenas fueron abordados en las tres rondas de negociación sobre política normativa. Al terminar la primera ronda, en 1987, el Consejo de Administración de la OIT dio los pasos constitucionales para una rápida adopción del Convenio núm. 169. Las normas anteriores quedaron apenas relegadas, sin ser abandonadas.

Al terminar la segunda ronda, en 2002, todas las medidas de relegación adoptadas respecto de las normas anteriores conllevaron un llamamiento expreso para que los países vinculados por los convenios anteriores ratifiquen el Convenio núm. 169.

Finalmente, se analizan las medidas adoptadas en octubre de 2016 sobre los temas indígenas, en un contexto de enfrentamiento generalizado entre los interlocutores sociales. El Convenio núm. 169 ha sido una de las primeras víctimas de la grave crisis del funcionamiento de los órganos de control de la OIT que se vive desde junio de 2012. El Convenio núm. 169 no es la única víctima de la crisis, ya que, se verá que el Convenio núm. 158 (protección contra el despido injustificado) también ha sido objeto de algún maltrato en la OIT. Por consiguiente, los tribunales nacionales, tales como el Tribunal Constitucional o la Corte de Casación de Francia, también se han apartado de las preconizaciones del mecanismo de control de la OIT.

Para terminar con una nota optimista, se comenta la disposición sobre la consulta indígena que se integró en la Recomendación núm. 205 de 2017. La Recomendación núm. 205 ha propuesto las orientaciones para el empleo y el trabajo decente que se deben tener en cuenta al producirse situaciones de crisis provocadas por conflictos armados y desastres naturales.

Para la redacción de este documento, se tuvo conocimiento de las informaciones disponbiles en el sitio de la OIT publicadas hasta el viernes 31 de enero de 2020.

Cien años después, pendientes graves temas indígenas

Los temas indígenas están en el código genético de la Organización Internacional del Trabajo. En efecto, en los artículos 1 a 26 del Tratado de Paz suscripto en Versalles, el 28 de junio de 1919, se encuentra “el Pacto de la Sociedad de las Naciones”.  El artículo 22 del Pacto de la Sociedad de las Naciones que corresponde con el artículo 22 del Tratado de Paz, establece la tutela de la Sociedad de las Naciones sobre los territorios “habitados por pueblos aún no capacitados para dirigirse por sí mismos en las condiciones particularmente difíciles del mundo moderno”. El artículo 23 del Pacto de la Sociedad de las Naciones determinó lo siguiente (énfasis agregado):

Con la reserva y de conformidad con las disposiciones de los convenios internacionales existentes en la actualidad o que celebren en lo sucesivo, los miembros de la Sociedad:

a) Se esforzarán en asegurar y mantener condiciones de trabajo equitativas y humanitarias de los hombres, mujeres y niños, tanto en sus propios territorios, así como en todos los países a que se extiendan sus relaciones de comercio y de industria, y para este fin fundarán y conservarán las necesarias organizaciones internacionales;

b) Se comprometerán a asegurar un trato equitativo de las poblaciones indígenas en los territorios sometidos a su administración;

En la página 382 de la edición oficial comienza la parte XIII del Tratado de Paz que estableció la “Organización del Trabajo”. A diferencia de sus otras partes, la parte XIII del Tratado de Paz (artículos 387- 427) fue redactada por la Comisión de la Legislación Internacional del Trabajo que se reunió de febrero a marzo de 1919. Dicha comisión se compuso por representantes gubernamentales de nueve países – los Cuatro Grandes: Estados Unidos, Francia, Italia, Imperio británico; junto a Bélgica, Cuba, Checoslovaquia, Japón y Polonia. A la clásica representación gubernamental, se sumaron representantes sindicales, empresarios y académicos.

Entre los representantes sindicales se destaca el papel que tuvo Samuel Gompers, el Presidente de la American Federation of Labour que fue también el Presidente de la Comisión de la Legislación Internacional del Trabajo. Cabe también recordar que Léon Jouhaux, el Secretario de la Confédération Générale du Travail, de quien se volverá a hablar en este texto, se encontraba entre los iniciadores de la OIT. Otro representante sindical que participó en la creación de la OIT fue Georges L. Berry, del gremio de los gráficos, presidente de la International Printing Pressmen and Asisstants´ Union que llegará a ocupar una bancada en el Senado de los Estados Unidos.  Como miembro empleador figuró A. N. Hurley, el Presidente del American Shipping Board. Henry Marius Robinson, el representante gubernamental americano, fue banquero y abogado del American Shipping Board. El profesor de la Universidad de Lieja, Ernest Mahaim, secretario de la sección belga de la Association internationale pour la protection légale des travailleurs participó en la definición del tripartismo y la promoción del derecho del trabajo en las universidades europeas. El profesor James T. Shotwell, de la Universidad Columbia, esgrimió los argumentos necesarios para que los miembros de la comisión acepten integrar a las recomendaciones internacionales del trabajo en la Constitución de la OIT.

Una reflexión sobre las actuaciones de la Comisión de la Legislación Internacional del Trabajo – incluyendo la historia del primer amor, en Arenys de Mar, del doctor Rafael Martínez Ortiz , el delegado de Cuba, se ofrece en una nota ilustrada de mi blog.

Indígenas: crímenes contra la humanidad – genocidio

El artículo 421, completó lo dispuesto en los artículos 22-23 del Tratado de Paz, al señalar:

Los miembros se comprometen a aplicar los Convenios a que se hayan adherido, conforme a las disposiciones de esta parte del presente Tratado, a aquellas de sus colonias o posesiones y a aquellos de sus protectorados que no se gobiernen plenamente por sí mismos, y a reserva de lo siguiente:

1° Que las condiciones locales no hagan inaplicable el Convenio;

2° Que las modificaciones que sean necesarias para adaptar el Convenio a las condiciones locales quepan dentro de éstas.

Cada uno de los miembros deberá notificar a la Oficina Internacional del Trabajo la decisión que se propone adoptar en lo que respecta a cada una de sus colonias, posesiones o protectorados que no se gobiernen plenamente por sí mismos.

Indudablemente el eco colonial de estas disposiciones podrían dar lugar a cierto malestar. Al respecto, guarda pertinencia un comentario de época al artículo 421 del Tratado de Paz[1]:

No es necesaria una gran insistencia para comprender cuál es el alcance de esta disposición. Hasta el presente las explotaciones de las colonias lo eran asimismo de los indígenas, en términos que daban una lamentable idea de la sedicente misión civilizadora que las Potencias se arrogaban para justificar su política de expansión colonial. Este sistema de explotación inicia, a más de su enorme injusticia en derecho, un positivo peligro: el que esos países de explotación fuesen transformados en países de explotación industrial. Llegado ese caso y teniendo en cuenta el trabajo bárbaro y miserablemente retribuido de los indígenas, los productos industriales competirían en precio con los europeos en términos que serían ruinosos para la industria y las masas obreras europeas. A evitar ese peligro y poner fin a esa injusticia tiende el artículo 421 mencionado. Nadie se podrá desinteresar en lo sucesivo del colonialismo; los gobiernos y aún más que los gobiernos las masas obreras están interesadas en evitar que pueda restaurarse la inicua explotación de indígenas, realizada impunemente gracias a los que se desinteresaban de las cuestiones coloniales, unos por no sentir toda la iniquidad que representaba la labor de los negreros del siglo XX, otros por considerar el fenómeno colonial como un fenómeno capitalista, y demandando el abandono de la expansión colonial.

La protección de las poblaciones indígenas iniciada en 1919 tuvo un impacto concreto en el desarrollo de los derechos humanos y en la evolución de los mecanismos de control del derecho internacional, en particular para la protección de las minorías[2].

Al recordar la importancia del sistema de mandatos de la Sociedad de las Naciones para la actividad y el pensamiento jurídico de Hersch Lauterpacht, Ana Filipa Vrodljak, una autora contemporánea, indica lo siguiente[3]:

Despite its clear limitations, for Lauterpacht, the inter-war mandate system was a step forward in the promotion of two vital purposes of international law: peace and the protection of human beings. By taking an historical perspective, Lauterpacht surmised that, in contrast to prior colonial regimes in which the colonial territory was an extension of the state, Article 22 of the Covenant of the League of Nations legally circumscribed the powers of the administering state in two important respects. First, to reduce potential friction caused by the political and economic rivalry for colonial territory between states, the administering power was required to ‘secure equal opportunities for the trade and commerce of other Members of the League’ .

Next, for Lauterpacht, the administering power’s obligations to the mandated territory’s populations were equally crucial to the maintenance of the post-war ‘peace-order’. He recalled that European colonialism, marred by brutality and violence toward the local inhabitants, had repeatedly sacrificed their ‘basic cultural and health obligations’ in the ‘most ruthless’ pursuit of the interests of ‘private commerce and the capitalists’. Lauterpacht maintained that the mandate system was formulated not for states and their interests, but the local inhabitants and the protection of their interests. It spoke, he wrote, not of states ‘rights but to their duties. Conscious that ‘legal’ rights meant little without and effective enforcement mechanism, Lauterpacht examined the reporting and complaints procedure entrusted to the League of Nations Council and PCIJ [Permanent Court of International Justice]. While he acknowledged that the core ‘cultural-ethical requirement’ of Article 22 was preserved, he concluded that it had been significantly circumscribed by the concessions afforded to the ‘power principle’. Despite its limitations, the scheme proved an important precursor for Lauterpacht’s later advocacy of an international bill of rights.”

Sobre Rafael Lemkin, se ha llegado a conclusiones similares[4]:

“While Lemkin did share Lauterpacht ’s faith that international conventions or covenants could make a difference, his model of global security was based on the respect for plurality and human difference rather than the prioritization of supranational law and institutions over sovereign states. Lemkin was more concerned with the history of violence against minorities rather than interstate rivalry. For this crucial reason, locating him within the tradition of European critique of empire makes more sense than trying to historicize him within the history of international law as a professional identity and practice” .

En la siguiente sección, se presenta un caso que muestra que, al exigir el cumplimiento del Convenio núm. 169, el mecanismo de control de la OIT contribuye a elucidar situaciones que podrían estar cubiertas por las nociones de crímenes contra la humanidad y genocidio.

Cuatro indios asesinados en la Amazonía peruana

Al atender una reclamación alegando el incumplimiento del Convenio núm. 169 por parte de Perú, la OIT le debió prestar atención a “cuatro indios” muertos, el 1 de septiembre de 2014, en una quebrada del Río Putaya, a unas seis horas de caminata desde la localidad de Saweto, en el distrito de Masisea, en la Región de Ucayali. Como comprobó el informe del Consejo de Administración de la OIT, publicado en junio de 2016, los cuatro dirigentes indígenas ashánincas fueron asesinados como resultado de la falta de cumplimiento por parte de las autoridades nacionales y regionales del Perú de los derechos consagrados en el Convenio núm. 169 en relación con el respeto de la consulta previa y de los derechos territoriales de la comunidad de Saweto.

Los funcionarios de la Dirección Regional de Agricultura Ucayali obstaculizaron sistemáticamente la demarcación del territorio. Los responsables de la Dirección Regional Forestal y Fauna Silvestre demoraron sistemáticamente el redimensionamiento de la concesión maderera. Algunos fiscales ambientales desestimaron las denuncias de tala ilegal privando a la comunidad de Saweto de la “indemnización equitativa por cualquier daño” (artículo 15, párrafo 2 del Convenio núm. 169) que habían sufrido por las actividades de tala ilegal.

Los autores materiales de los asesinatos de los cuatro líderes indígenas, quienes crearon las condiciones para que se produzca la matanza étnica en septiembre de 2014, al igual que quienes no han realizado las investigaciones judiciales y ambientales pertinentes, no han sido todavía sancionados, sin inmutar a la OIT.

Trabajadores indígenas en territorios dependientes

Dando seguimiento a las iniciativas tomadas en la Sociedad de las Naciones para combatir la esclavitud, los primeros esfuerzos de la OIT se orientaron a “suprimir, lo más pronto posible, el empleo del trabajo forzoso u obligatorio en todas sus formas”, como se dispone en el artículo 1 del Convenio núm. 29 sobre el trabajo forzoso, 1930.

En el artículo 14, párrafo 3, del Convenio núm. 29 se agregó que “los salarios deberán pagarse a los propios trabajadores y no a su jefe de tribu o a otra autoridad”. Esta disposición del Convenio núm. 29 fue concebida para tener una vigencia meramente transitoria. En realidad, el período de transición duró unos ochenta y cuatro años, pues su efectividad jurídica terminó en junio de 2014, al adoptarse el Protocolo de 2014 relativo al Convenio núm. 29.

Otro ejemplo de la especificidad indígena que recogieron las normas internacionales del trabajo más antiguas se encontraba en el párrafo I de la Recomendación sobre la reglamentación del trabajo forzoso, 1930 (núm. 36), que se lee así: […]“todas las leyes o reglamentos concernientes a la indemnización en caso de accidente, enfermedad o muerte del trabajador, deberían ser impresos por las autoridades competentes en una o varias lenguas indígenas, de suerte que los trabajadores interesados y la población en la cual son reclutados puedan conocer el contenido de estos textos” (énfasis agregado). La Conferencia decidió el retiro de la Recomendación núm. 36 en junio de 2004.

Cumpliendo con el mandato específico en relación con los indígenas establecido en los artículos 22 y 426 del Tratado de Paz, la Organización adoptó cuatro convenios y dos recomendaciones que se refieren a las condiciones de trabajo de los trabajadores indígenas en los territorios dependientes:

Los instrumentos sobre trabajadores indígenas en territorios dependientes culminan con el Convenio núm. 104, adoptado en 1955, que pide la abolición inmediata de las sanciones penales para el caso en que hubiesen todavía podido afectar a los trabajadores indígenas en territorios dependientes.

El Convenio núm. 50 sumó 33 ratificaciones y fue denunciado por Bélgica, Mauricio y Somalia.

El Convenio núm. 64 sumó 31 ratificaciones y fue denunciado por Bélgica, Mauricio y Somalia.

El Convenio núm. 65 sumó 33 ratificaciones y fue denunciado por Mauricio.

El Convenio núm. 86 sumó 22 ratificaciones y fue denunciado por Australia;

El Convenio núm. 104 sumó 26 ratificaciones.

En junio de 2018, fueron derogados estos cinco convenios. Cuatro de los cinco convenios – los Convenios núms. 50, 64, 65 y 104 – alcanzaron un nivel superior de ratificaciones al número de adhesiones reunidas hasta la fecha por el Convenio núm. 169.

Convenio núm. 107 (poblaciones indígenas) y Convenio núm. 169 (pueblos indígenas)

Adoptados en 1957, el Convenio núm. 107 y la Recomendación núm. 104 son los primeros instrumentos que identificaron y reconocieron derechos sociales de las poblaciones indígenas en los países independientes. Entre los objetivos de los instrumentos adoptados en 1957 figuraba el de mejorar las condiciones de vida y de trabajo de las poblaciones indígenas, uno de los sectores más vulnerables de los países que surgen de la descolonización. El Convenio núm. 107 pidió a los gobiernos que adopten “programas de acción sistemática y coordinada tendientes a la protección de las poblaciones (indígenas) y a su integración progresiva en la vida del país” (artículo 2, párrafo 1). También se dijo que la integración nacional no debía tender a la “asimilación artificial de esas poblaciones” y debía excluirse el recurso a la fuerza o a la coerción (artículo 2, párrafo 4).

El Convenio núm. 107 introdujo los gérmenes del “consentimiento libre, previo e informado” de los pueblos indígenas. No puede trasladarse a las poblaciones indígenas de las tierras tradicionalmente ocupadas por ellas, “sin su libre consentimiento, salvo por razones previstas por la legislación nacional relativas a la seguridad nacional, al desarrollo económico del país o a la salud de dichas poblaciones” (artículo 12, párrafo 1).

La Recomendación núm. 104 se compuso de once partes y 36 párrafos que anticipan los temas que luego se recogerán en el Convenio núm. 169.

Al adoptar el Convenio núm. 169 en 1989, la Organización fue capaz de revisar los enfoques que se consideraban superados y proponer una solución innovadora. Los requerimientos de la consulta previa de medidas legislativas y administrativas que afecten directamente a los pueblos indígenas (artículo 6) y de la consulta reforzada en caso de utilización de recursos naturales, participación en los beneficios, indemnización equitativa por daños causados (artículo 15) ofrecen nuevos derechos a los pueblos indígenas en aquellos países que han ratificado el Convenio núm. 169.

Política de revisión de normas y temas indígenas

La tentación es grande de extrapolar las meditaciones sobre las generaciones y las crisis desarrolladas por Ortega y Gasset en 1933 que figuran al inicio de este ensayo con lo que acontece en la OIT con las normas internacionales del trabajo. Si bien no se cumple rigurosamente con los quince años del ciclo generacional concebido por Ortega, se observa que, al finalizar la década de los Setenta, de manera recurrente y con periodicidad decenal, la Organización fue constituyendo grupos tripartitos para celebrar ruedas de negociaciones destinadas a debatir y reflexionar sobre las normas internacionales del trabajo.

Tropismo europeo y masculino

La tarea principal de estos grupos tripartitos era la de evaluar y determinar la suerte de las normas internacionales del trabajo adoptadas por las generaciones anteriores. En febrero-marzo de 1977 y noviembre de 1984, se iniciaron las reuniones de los grupos de trabajo presididos por Gabriel Ventejol; en noviembre de 1995, se iniciaron las labores del grupo de trabajo sobre la política de revisión de normas con Jean Louis Cartier como presidente; y en febrero de 2016, se reunió el Grupo de Trabajo Tripartito (GTT) del Mecanismo de Examen de las Normas (MEN), presidido por Jan Farzan.

Existe una continuidad entre la generación de los años Setenta con la de los años Ochenta dado el contacto que se dio entre quienes fundaron la Organización y aquellos que pudieron ver los resultados. Gabriel Ventejol, dirigente sindical francés, había participado en la Resistencia durante la Segunda Guerra Mundial y en la creación del sindicato CGT Force Ouvrière, al igual que su mentor Léon Jouhaux. Como se indicó al inicio de este ensayo, Léon Jouhaux fue un miembro eminente de la Comisión de la Legislación Internacional del Trabajo de la Conferencia de la Paz donde se redactó, en 1919, el acto fundacional de la Organización. Su compromiso con los ideales de la Resistencia francesa y del diálogo social, dio lugar a que, en 1951, Léon Jouhaux recibiera el Premio Nobel de la Paz.

Durante la década de los Noventa hasta inicios del siglo XXI, quien aparece como mentor generacional es todavía un francés, un colaborador de Gabriel Ventejol, Jean Luis Cartier. Cartier fue durante años el jefe de la división de relaciones internacionales del Ministerio de Trabajo francés. En la actualidad, Jan Farzan, un representante gubernamental alemán, preside el grupo de trabajo tripartito (GTT) destinado a revisar las normas. Otros dieciséis delegados gubernamentales integran el GTT incluyendo a las delegaciones de Brasil, Colombia y México. Los informes del GTT no permiten identificar el nivel de participación individual de las delegaciones gubernamentales.

Al inicio de las labores del grupo de trabajo, Catherine Hak (Países Bajos) representó al sector empleador siendo reemplazada al jubilarse, en el segundo semestre de 1996, por el Dr. Daniel Funes de Rioja (Argentina). El grupo de los trabajadores también tuvo dos portavoces: Jean Claude Parrot (Canadá) y Ulf Edstrom (Suecia).

Al iniciarse las labores del GTT, el sector trabajador tuvo como portavoces a Luc Cortebeck, dirigente sindical belga, de origen socialcristiano y a Catelene Passchier, de la Federatie Nederlandse Vakbeweging (FNV). El sector empleador tuvo como portavoces a dos abogados de empresas: Alberto Echavarría Saldarriaga (responsable de asuntos jurídicos de la Asociación Nacional de Empresarios de Colombia, ANDI) y a Sonia Regenbogen, socia del bufete Mathews Dinsdale, de Canadá.

Entre los ocho representantes del sector trabajador en el GTT figura una abogada argentina, Marta Hebe Pujadas, de la UOCRA, el principal sindicato del gremio de la construcción, quien ha ofrecido una presentación de las labores del MEN en una reciente publicación. Los restantes representantes trabajadores representan a cuatro países europeos – Bélgica, Islandia, Países Bajos y Reino Unido – y a Australia, Ghana y Zimbabue.

Los perfiles anteriores acentúan el tropismo mayormente europeo, anglosajón y generalmente masculino de la Organización. Un fuerte toque hispano se nota del lado empresarial con la presencia en el GTT de tres abogados: Echavarría Saldarriaga (Colombia), Terán Moscoso (Ecuador) y de Schweinfurth Enciso (CEOE), sin olvidar que Roberto Suárez Santos es el Secretario General de la Organización Internacional de Empleadores.

Al llegar al Centenario: una nueva declaración, escasa creatividad normativa y pulsión derogatoria

El futuro del trabajo sigue siendo, en los términos de la Declaración del Centenario de la OIT para el Futuro del Trabajo, adoptada el 21 de junio de 2019, “construir un futuro del trabajo justo, inclusivo y seguro con empleo pleno, productivo y libremente elegido y trabajo decente para todos”.

La Declaración del Centenario también dice que “la Organización debe tener y promover un corpus de normas internacionales del trabajo sólido, claramente definido y actualizado y seguir aumentando la transparencia”. Sin embargo, la OIT no deslumbra por la actualidad de los temas normativos tratados durante las últimas décadas.

En pocos temas normativos, la OIT ha sido capaz de liderazgo e innovación. El Convenio núm. 182 (peores formas de trabajo infantil), de 1999, alcanzó, dos décadas después de su adopción, 186 ratificaciones, Tonga es el único Estado Miembro que no ha ratificado el Convenio núm. 182.

Si se sigue recurriendo a las reflexiones orteguianas sobre las generaciones, en los últimos quince años, solamente dos ejercicios de codificación lograron un nivel importante de ratificaciones: la consolidación sobre la gente de mar y la síntesis sobre seguridad e higiene en el medio ambiente de trabajo. El Convenio sobre el trabajo marítimo (MLC, 2006, según sus siglas inglesas) logró la adhesión entusiasta por parte de los sectores económicos interesados: el MLC, 2006 suma 96 ratificaciones registradas. El Convenio sobre el marco promocional para la seguridad y salud en el trabajo, 2006 (núm. 187) ha sumado 49 ratificaciones (enero de 2020). Las ratificaciones por parte de España del Convenio núm. 187 y del MLC, 2006 se registraron en 2009 y 2010, respectivamente.

El MLC, 2006 ofrece un promisorio futuro del trabajo a la gente de mar. Sin embargo, otros sectores del trabajo marítimo han periclitado en la OIT: el Convenio núm. 137 (trabajo portuario), de 1973, sumó escasamente 25 ratificaciones y no resistió a la presión de los intereses de los operadores privados portuarios. Los Países Bajos denunciaron ese convenio en 2006 ante la presión de los intereses de los armadores del puerto de Rotterdam. La reciente reforma de la legislación laboral aplicable en los puertos en España también dejó sin substancia al requerimiento del artículo 3 del Convenio núm. 137: “Los trabajadores portuarios registrados deberán tener la prioridad para el trabajo portuario”.

El Protocolo de 2014 relativo al Convenio sobre el trabajo forzoso, 1930 alcanza 43 ratificaciones (incluyendo la de España, registrada en 2017). Este instrumento solicita medidas eficaces para prevenir y eliminar la utilización de trabajo forzoso y acordar a las víctimas protección y acceso a una reparación jurídica apropiadas y eficaces, incluyendo sanciones para los responsables del trabajo forzoso u obligatorio.

En junio de 2019, la Conferencia logró adoptar el Convenio núm. 190 y la Recomendación núm. 206 sobre la eliminación de la violencia y el acoso en el mundo del trabajo. La Recomendación núm. 206 tuvo 12 votos en contra (todos empleadores, incluyendo al empleador de El Salvador) y la abstención de 33 otros empleadores (incluyendo al empleador de España y casi toda América latina). Respecto del Convenio núm. 190 se manifestaron en contra siete empresarios (cuatro latinoamericanos: Costa Rica, República Dominicana, El Salvador y Guatemala) y se abstuvieron 30 delegados empleadores (12 latinoamericanos: Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, El Salvador, Honduras, México, Panamá, Paraguay, Perú, Uruguay).

Para España, el miembro de la Organización que más convenios internacionales del trabajo ha ratificado y tiene en vigor, el resultado de las discusiones sobre la revisión de normas es medular. Si las normas internacionales del trabajo pierden su pertinencia, parte del ordenamiento jurídico social español también se devalúa. Ochenta y siete convenios y un protocolo se encuentran en vigor para España. Los responsables gubernamentales, las organizaciones empresariales y las confederaciones sindicales españolas, al igual que las universidades, deberían mostrarse particularmente vigilantes sobre los trabajos en curso y de los resultados que se están alcanzado en la OIT sobre la política de revisión de normas.

1977-1987: Temas indígenas en la política de revisión de normas

En la reunión de febrero-marzo de 1977, el Consejo de Administración constituyó un “Grupo de Trabajo sobre normas internacionales del trabajo” cuya tarea principal fue establecer las categorías en las que deberían dividirse los convenios y recomendaciones, identificar los instrumentos que precisaban ser revisados e identificar qué temas podían requerir nuevas normas.

Durante esta fase del grupo de trabajo presidido por G. Ventejol, los países socialistas de Europa del Este fueron particularmente activos. Entre otras cosas, los países socialistas intentaron que no se utilizase el título “derechos humanos fundamentales” para cubrir los temas de libertad sindical, trabajo forzoso y discriminación aduciendo que existían otros derechos sociales igualmente fundamentales como el derecho al trabajo, la seguridad social o las vacaciones. Para encontrar un consenso, el grupo de trabajo Ventejol accedió a que el tema “política de empleo y desarrollo de los recursos humanos” se colocase inmediatamente después del tema “derechos humanos fundamentales” como forma de resaltar la vinculación entre ambos asuntos (párrafos 15-16 del documento GB.209/PFA/5/3 (209.a reunión, febrero-marzo de 1979), Estudio detallado de las normas internacionales del trabajo. Informe final del Grupo de Trabajo).

En febrero-marzo de 1979, al concluir una primera etapa de sus labores, el grupo de trabajo Ventejol propuso clasificar las normas en cuatro categorías: i) instrumentos existentes, cuya ratificación y aplicación conviene promover con prioridad; ii) instrumentos existentes que conviene revisar; iii) otros instrumentos existentes; iv) cuestiones sobre las que debería preverse la elaboración de nuevos instrumentos. Además, el grupo de trabajo estableció una clasificación temática de los convenios y recomendaciones adoptados hasta ese momento.

En el tema “poblaciones indígenas y tribuales”, dentro de la categoría “instrumentos que deberían promoverse con prioridad” quedaron clasificados tres instrumentos: el Convenio núm. 104 (abolición de las sanciones penales) y el Convenio núm. 107 junto con su correspondiente Recomendación núm. 104 (poblaciones indígenas). En la categoría “otros instrumentos” quedaron clasificados el Convenio núm. 50 y la Recomendación núm. 46 (reclutamiento de trabajadores), los Convenios núms. 64 y 86 y la Recomendación núm. 58 (contratos de trabajo) y el Convenio núm. 65 (sanciones penales).

Estas clasificaciones temáticas cumplieron con el cometido que el grupo de trabajo Ventejol tenía asignado, sin mayores consecuencias prácticas.

Convenios en suspenso

En noviembre de 1984, el Consejo de Administración restableció el grupo de trabajo sobre normas internacionales del trabajo solicitándole que actualizase sus propuestas en relación con la clasificación de las normas y propusiera una política para adoptar nuevas normas. A diferencia de lo ocurrido en la primera ronda, los países socialistas de Europa del Este no participaron en las labores del grupo.

En este contexto, en febrero-marzo de 1985, el Consejo de Administración consideró que diez convenios habían “perdido su pertinencia” (had lost their relevance), cinco de los cuales tenían que ver con las condiciones de trabajo de los trabajadores indígenas en territorios dependientes, los Convenios núms. 50, 64, 65, 86 y 104.

En febrero-marzo de 1979, el Convenio núm. 104 había sido clasificado en la categoría de aquellos convenios que debían promoverse en prioridad, al igual el Convenio núm. 107. En marzo de 1987, al publicarse la clasificación revisada, el Convenio núm. 104 aparece trasladado al acápite “otros instrumentos”, sin dar explicaciones (párrafo 44 del Anexo III Comentario sobre la clasificación revisada de convenios y recomendaciones y temas que pueden ser objeto de nuevos instrumentos del documento GB.235/12/8 (235.a reunión, 2-6 marzo de 1987), Informe del Grupo de trabajo).

La decisión del Consejo de Administración tuvo una consecuencia exclusivamente burocrática: la suspensión del pedido de memorias a los países que tenían en vigencia los convenios mencionados.

La medida de “dejar en suspenso” tenía como objetivo facilitar la tarea de las administraciones nacionales encargadas de preparar las memorias sobre los convenios ratificados, reducir la carga de la Oficina de administrar los expedientes y evitar que los miembros de la Comisión de Expertos tomasen conocimiento de expedientes con informaciones poco pertinentes. En efecto, las preguntas planteadas por la Comisión de Expertos a los gobiernos que habían ratificado los cinco convenios antiguos podían crear problemas inútiles. Por ejemplo, en una solicitud directa formulada en 1973 sobre el Convenio núm. 104 (abolición de las sanciones penales (trabajadores indígenas)), la Comisión de Expertos pidió al Gobierno de Panamá que tome medidas para modificar las disposiciones del Código de Trabajo para cumplir con el artículo 1 del Convenio núm. 104 que requiere que las faltas al contrato de trabajo por parte de los trabajadores indígenas en territorios dependientes no den lugar a sanciones penales. En su respuesta, el Gobierno de Panamá hizo saber a la Comisión de Expertos que el numeral 2 del artículo 1064 del Código de Trabajo había sido mal interpretado. El Gobierno de Panamá manifestó que “es deseo de nuestro gobierno dejar muy en claro que en nuestro país todo indígena que trabaja en determinado lugar lo hace por propia y exclusiva voluntad, ya que al trabajador indígena en ningún momento se le conmina u obliga a trabajar”.

La decisión del Consejo de Administración consistió en “suspender la correspondencia” de la Oficina con las administraciones de los países que habían ratificado diez convenios. Sin embargo, en la práctica diaria de la Organización, en lugar de decir que se habían suspendido los intercambios de correos sobre el pedido de memorias de pocos convenios con algunos gobiernos concernidos, se comenzó a hablar de “convenios en suspenso”, como si se hubiese creado una categoría normativa específica.

Al concluir sus labores sobre la clasificación de las normas, en marzo de 1987, el grupo de trabajo propuso que, en el tema “poblaciones indígenas y tribuales”, dentro de la categoría “instrumentos que deberían promoverse con prioridad”, figuraran dos instrumentos: el Convenio núm. 107 y la Recomendación núm. 104. Sin embargo, el Convenio núm. 107 fue ubicado también en la categoría “instrumentos que deberían ser revisados”.

En la categoría “otros instrumentos”, se reunieron seis instrumentos: el Convenio núm. 50 y la Recomendación núm. 46 (reclutamiento de trabajadores), los Convenios núms. 64 y 86 y la Recomendación núm. 58 (contratos de trabajo) y los Convenios núms. 65 y 104 (sanciones penales).

Revisión del Convenio núm. 107: la política normativa engendra el Convenio núm. 169

La revisión del Convenio núm. 107 figuró entre las prioridades que la Confederación Internacional de Organizaciones Sindicales Libres presentó al grupo de trabajo. En la 231.a reunión (noviembre de 1985), el Consejo de Administración tomó iniciativas concretas para revisar el Convenio núm. 107 y reservó fondos para convocar una reunión de expertos destinada a orientar los trabajos de la Organización. La reunión de expertos tuvo lugar del 1 al 10 de septiembre de 1986. El antropólogo mexicano Rodolfo Stavenhagen fue el presidente y relator de dicha reunión que recomendó al Consejo de Administración, entre otras cosas, que incluyera la revisión del Convenio núm. 107 en el orden del día de la Conferencia de junio de 1988. El Consejo de Administración dio curso a este pedido – sin evocar la sustitución de la Recomendación núm. 104.

Dada su importancia, el informe de la reunión de expertos de 1986 fue reproducido en el informe que la Oficina presentó en junio de 1988 a la Conferencia para apoyar las labores de la comisión tripartita encargada de revisar al Convenio núm. 107. Al año siguiente, al adoptarse el Convenio núm. 169 se dio por revisado el Convenio núm. 107.

Como lo estipulan las disposiciones finales, doce meses después de registrarse las dos primeras ratificaciones del Convenio núm. 169 (Noruega y México), el 5 de septiembre de 1991, el Convenio núm. 169 entró en vigencia y consecuentemente el Convenio núm. 107 quedó cerrado a la ratificación.

En apenas cuatro años después de haberse recibido las instrucciones del Consejo de Administración de cambiar el enfoque sobre el tema indígena, la Organización fue capaz de elaborar una nueva visión sobre los pueblos indígenas y contar con el entusiasmo de los interlocutores sociales para lograr que el Convenio núm. 169 entrase en vigor.

Al quedar cerrado a la ratificación, el 5 de septiembre de 1991, el Convenio núm. 107 había alcanzado 27 ratificaciones. Sin que hayan menguado las críticas al enfoque asimilacionista del Convenio núm. 107, diecisiete países siguen en la actualidad vinculados por el Convenio núm. 107: Angola, Bangladesh, Bélgica, Cuba, República Dominicana, Egipto, El Salvador, Ghana, Guinea- Bissau, Haití, India, Iraq, Malawi, Pakistán, Panamá, República Árabe Siria y Túnez.

Dos generaciones después de su adopción, el Convenio núm. 169 suma 23 ratificaciones: Argentina, Estado Plurinacional de Bolivia, Brasil, República Centroafricana, Chile, Colombia, Costa Rica, Dinamarca, Dominica, Ecuador, España, Fiji, Guatemala, Honduras, Luxemburgo, México, Nepal, Nicaragua, Noruega, Países Bajos, Paraguay, Perú, República Bolivariana de Venezuela.

La OIT no ha logrado todavía para el Convenio núm. 169 de 1989 el nivel de adhesiones alcanzado por el Convenio núm. 107 de 1957.

1995-2002: Convenios “dejados de lado” y promoción de convenios recientes

Con la caída del Muro de Berlín (noviembre de 1989), la Organización tuvo una excelente oportunidad de refrescar temas que habían quedado pendientes desde la generación anterior. La metodología para el examen de las normas siguió muy de cerca las líneas trazadas durante la rueda precedente.

Al margen de la revisión de las normas, el Grupo de Trabajo Cartier propuso un mecanismo para derogar convenios y retirar recomendaciones que requirió una modificación de la Constitución de la Organización, que se analiza en un acápite de esta sección.

Marzo de 1996: el Grupo de Trabajo Cartier “deja de lado” a los convenios sobre trabajadores indígenas en territorios dependientes

En marzo de 1996, al inicio de las tareas sobre “la política de revisión de normas”, el Grupo de Trabajo Cartier mantuvo el enfoque en relación con los cinco convenios que se ocupaban de los trabajadores indígenas en los territorios dependientes.

Si bien se consideró que las prácticas que se evocaban en los convenios habían “desaparecido en gran medida” seguían planteándose “problemas relacionados con el reclutamiento de trabajadores indígenas en ciertos Estados” […] “Además, muchos países que habían ratificado esos Convenios ya no tenían poblaciones indígenas dependientes en el sentido de los convenios y los problemas que se planteaban en el ámbito de las migraciones internacionales de mano de obra debían abordarse en el marco de los convenios relativos a los trabajadores migrantes o, en lo que respecta a las migraciones internas de trabajadores, a través del Convenio sobre política social (normas y objetivos básicos), 1962 (núm. 117)” (el razonamiento que desarrolló la Oficina en relación con los Convenios núms. 50, 64, 65, 86 y 104 figura en las páginas 19-21 y 33-36 del documento GB.265/LILS/WP/PRS/1 (marzo de 1996) Examen de los convenios menos ratificados o en suspenso).

En efecto, el vínculo de los temas indígenas con los problemas que plantean las migraciones internacionales se había observado desde la rueda anterior. El punto de contacto más evidente es el párrafo 38 de la Recomendación sobre la protección de los trabajadores migrantes (países insuficientemente desarrollados), 1955 (núm. 100) donde se señala lo siguiente (énfasis agregado):

A reserva de la aplicación de las leyes nacionales de inmigración y de las leyes especiales relativas al empleo de los extranjeros en los servicios públicos, todo obstáculo que, por motivo de origen nacional, raza, color, credo, asociación a una tribu o filiación sindical, impida o limite la admisión de cualquier parte de la población, incluidos los trabajadores migrantes, a determinados tipos de trabajos o empleos debería considerarse contrario al orden público, y debería aceptarse el principio de su abolición.

Por su parte, la parte V “Indiscriminación (sic) en Materia de Raza, Color, Sexo, Credo, Asociación a Una Tribu o Afiliación a un Sindicato” del Convenio sobre política social (normas y objetivos básicos), 1962 (núm. 117) contiene el artículo 14, cuyo texto establece lo siguiente:

  1. Uno de los fines de la política social deberá ser el de suprimir toda discriminación entre los trabajadores fundada en motivos de raza, color, sexo, credo, asociación a una tribu o afiliación a un sindicato, en materia de:

(a) legislación y contratos de trabajo, que deberán ofrecer un trato económico equitativo a todos los que residan o trabajen legalmente en el país;
(b) admisión a los empleos, tanto públicos como privados;
(c) condiciones de contratación y de ascenso;
(d) facilidades para la formación profesional;
(e) condiciones de trabajo;
(f) medidas de higiene, seguridad y bienestar;
(g) disciplina;
(h) participación en la negociación de contratos colectivos;
(i) tasas de salarios, las cuales deberán fijarse de acuerdo con el principio de salario igual por un trabajo de igual valor, en la misma operación y en la misma empresa.

  1. Deberán tomarse todas las medidas pertinentes a fin de reducir cualquier diferencia en las tasas de salarios que resulte de discriminaciones fundadas en motivos de raza, color, sexo, credo, asociación a una tribu o afiliación a un sindicato, elevando las tasas aplicables a los trabajadores peor pagados.
  2. Los trabajadores de un país contratados para trabajar en otro país podrán obtener, además de su salario, prestaciones en dinero o en especie, para sufragar cualquier carga familiar o personal razonable que resulte del hecho de estar empleados fuera de su hogar.
  3. Las disposiciones precedentes de este artículo no causarán menoscabo alguno a las medidas que la autoridad competente juzgue necesario u oportuno adoptar con objeto de proteger la maternidad, la salud, la seguridad y el bienestar de las trabajadoras.

Al igual que “indiscriminación”, los términos “asociación a una tribu”, son muy poco usuales. Sin embargo, de la lectura del artículo 14 del Convenio núm. 117 se desprende que “la asociación a una tribu” acompaña y se sitúa al mismo nivel que la “afiliación a un sindicato”. En el sistema jurídico de la OIT, la afiliación a un sindicato (obrero o patronal, para seguir utilizando terminología anticuada) constituye un principio fundacional, uno de los principales derechos establecidos por la Organización.

En todo caso, tanto el párrafo 38 de la Recomendación núm. 100 como el artículo 14 del Convenio núm. 117 conservan su pertinencia jurídica para proteger las condiciones de vida y de trabajo de todos los indígenas.

De lo anterior se entiende que el Consejo de Administración, en marzo de 1996, vinculara los antiguos convenios sobre trabajadores indígenas con aquellos adoptados sobre política social y trabajadores migrantes.

Las propuestas del Grupo de Trabajo Cartier fueron cuatro: a) dejar de lado, con efecto inmediato, los Convenios núms. 50, 64, 65, 86 y 104; b) invitar a los Estados que habían ratificado los Convenios núms. 50, 64 y 86 contemplar la posibilidad de ratificar el Convenio núm. 169 y/o el Convenio núm. 117, el Convenio sobre los trabajadores migrantes (revisado), 1949 (núm. 97) y el Convenio sobre los trabajadores migrantes (disposiciones complementarias), 1975 (núm. 143), y denunciar simultáneamente los convenios anteriores; c) invitar a los Estados que hubieran ratificado los Convenios núms. 65 y 104 a contemplar la posibilidad de ratificar el Convenio núm. 169, al tiempo que denunciaban los convenios anteriores; y d) reexaminar, en su momento, la situación de los Convenios núms. 50, 64, 65, 86 y 104 (páginas 12-13 del documento GB.265/8/2 (marzo de 1996), Informes de la Comisión de Cuestiones Jurídicas y Normas Internacionales del Trabajo (LILS), donde se encuentra el informe del Grupo de Trabajo Cartier y la decisión en relación con los Convenios núms. 50, 64, 65, 86 y 104).

Al tomar una decisión final, el Consejo de Administración reforzó la recomendación del Grupo de Trabajo Cartier y puso de manifiesto “el estrecho vínculo que existe entre las propuestas que tienden a la ratificación de los convenios más recientes y actualizados y las que se dirigen a la denuncia eventual de determinados instrumentos obsoletos”  (párrafo 24, d), ii) del documento GB.265/8/2).

En efecto, la decisión del Consejo de Administración de marzo de 1996 pidió que los países que abandonasen los convenios más antiguos lo hicieran simultáneamente con la ratificación de los convenios más recientes. Para los países que tenían en vigor los convenios antiguos sobre trabajadores indígenas, se trataba lograr nuevas ratificaciones para el Convenio núm. 169 o bien el Convenio núm. 117 (política social) y/o los Convenios núms. 97 y 143 (migraciones laborales).

En 1996, la OIT fue sensible a las materias específicas tratadas por los históricos Convenios núms. 50, 64 y 86 (reclutamiento de trabajadores indígenas) y los Convenios núms. 65 y 104 (sanciones penales) y convocó a los países que los mantenían vigentes a que adhirieran a las normas más recientes. De esta manera, el Consejo de Administración fue coherente con la necesidad de reconocer que los convenios antiguos habían contribuido a la consecución de los objetivos de la Organización y alentó a quienes opten por la denuncia de los convenios obsoletos que considerasen la adhesión a los convenios más recientes. Al enfatizarse la necesidad de obtener nuevas adhesiones a los convenios recientes, se fortalecen las normas de la OIT y se asegura el liderazgo de la Organización en los temas sociales.

Noviembre de 1997: Examen del Convenio núm. 107: se fractura el consenso y aparecen reservas para fomentar la ratificación del Convenio núm. 169

En noviembre de 1997, comenzó a romperse el consenso entre los interlocutores sociales sobre la manera de abordar los temas indígenas. En el documento de trabajo (documento GB.270/LILS/WP/PRS/2 (noviembre de 1997), págs. 30-31), la Oficina recomendó que se invitase a ratificar el Convenio núm. 169 a los 21 países que tenían en vigencia el Convenio núm. 107 y dejó abierta la posibilidad de dejar de lado al Convenio núm. 107 cuando su número de ratificaciones hubiese disminuido sustancialmente.

En ese momento, el Convenio núm. 169 sólo contaba con diez ratificaciones – dos países Nórdicos y ocho de América latina (Dinamarca y Noruega además de Bolivia, Colombia, Costa Rica, Guatemala, Honduras, México, Paraguay, Perú). El Convenio núm. 107 sumaba 21 ratificaciones efectivas.

El sector empleador expresó sus reservas en cuanto a la posibilidad de invitar a ratificar el Convenio núm. 169 con los siguientes argumentos: “la tasa de ratificación era muy reducida, debido a su complejidad y a las dificultades de aplicación que ello implicaba”. Los empleadores pidieron que se llevase a cabo un estudio pormenorizado del Convenio […] “a fin de promover su ratificación. Dijeron que era necesario hacer un balance de la cuestión a la luz de la experiencia adquirida en los últimos años. También era conveniente obtener informaciones sobre los obstáculos y las dificultades que impedían la ratificación del Convenio núm. 169 antes de proponer la ratificación de este instrumento” (párrafo 79 del documento GB.270/LILS/3 (noviembre de 1997)).

A diferencia de lo que había sucedido cuando el Grupo de Trabajo Cartier examinó el Convenio núm. 158 (despido injustificado), el sector trabajador no aceptó la propuesta del sector empleador de encarar un estudio sobre el Convenio núm. 169. Para superar el enfrentamiento sobre el Convenio núm. 158, el grupo había encomendado un «breve estudio» a la Oficina sobre los obstáculos y dificultades encontrados que pudiesen impedir o retrasar la ratificación del Convenio núm. 158 o que pudiesen señalar la necesidad de revisarlo. El sector trabajador indicó que el grupo de trabajo carecía de mandato para examinar los convenios y las recomendaciones adoptados con posterioridad a junio de 1987 y no debía pronunciarse sobre el Convenio núm. 169.

Una representante gubernamental de Suecia agregó que la ratificación del Convenio núm. 169 no era una tarea fácil y se remitió al artículo 14 (tierras).

El intercambio de opiniones y la decisión del Consejo de Administración sobre el Convenio núm. 107 aparece en el párrafo 85 del informe del Grupo de Trabajo Cartier (documento GB.270/9/2 (noviembre de 1997), cuyo anexo contiene el informe de Grupo de Trabajo Cartier).

La decisión del Consejo de Administración se concretó en una invitación a los países que tenían en vigencia el Convenio núm. 107 a que ratificasen el Convenio núm. 169, sin pronunciarse sobre la posibilidad de dejar de lado el Convenio núm. 107.

Las consignas del Grupo de Trabajo Cartier, adoptadas hace más de dos décadas, influyeron en tres países. Argentina, Brasil y Ecuador, que en noviembre de 1997 tenían en vigor el Convenio núm. 107 – ratificaron el Convenio núm. 169, produciendo las tres correspondientes denuncias automáticas del Convenio núm. 107. Portugal denunció al Convenio núm. 107 en octubre de 2009, sin proceder con la ratificación del Convenio núm. 169.

La oposición del sector trabajador a que se realice un estudio específico sobre el Convenio núm. 169 lejos de haber disminuido, ha persistido hasta la actualidad.

La derogación: una opción constitucional novedosa

Mediante el Instrumento de Enmienda de 1997, se introdujo en la Constitución de la OIT la posibilidad de derogar los convenios adoptados por la Conferencia. Se agregó una disposición específica en la Constitución de la Organización para establecer que, por iniciativa del Consejo de Administración […] “la Conferencia podrá derogar, por mayoría de dos tercios de los votos emitidos por los delegados presentes, todo convenio adaptado con arreglo a las disposiciones del presente artículo si se considera que ha perdido su objeto o que ya no representa una contribución útil a la consecución de los objetivos de la Organización” (artículo 19, párrafo 9, de la Constitución).

La nueva disposición constitucional, concebida en 1995-1997 entró en vigencia en octubre de 2015, al alcanzarse el número suficiente de aceptaciones necesarias para darle efectividad. Tres Estados “de mayor importancia industrial”, según los criterios específicos de la OIT (Alemania, Estados Unidos y Rusia), no han aceptado el Instrumento de Enmienda de 1997.

La derogación de un convenio significa concretamente que un país que lo haya ratificado deja de estar obligado por las disposiciones constitucionales de la OIT que lo comprometen a presentar una memoria sobre el efecto dado a las disposiciones convencionales (artículo 22 de la Constitución). Tampoco pueden los interlocutores sociales presentar reclamaciones (artículo 24) o quejas (artículo 26) ante el Consejo de Administración de la OIT por incumplimiento de un convenio derogado. Como consecuencia de la derogación, la Comisión de Expertos no se pronuncia sobre la aplicación del convenio. Por su parte, la Oficina se ocupa de eliminar las referencias a los instrumentos derogados en ciertas publicaciones.

El procedimiento para derogar convenios tuvo que esperar pacientemente dieciocho años antes de alcanzar el número de ratificaciones suficientes para ser legitimado, lo que no hace sino mantener las dudas sobre la necesidad misma de su existencia.

El retiro de recomendaciones

En la 85.a reunión (junio de 1997) de la Conferencia, se modificó su reglamento para retirar las recomendaciones. Según el artículo 45bis del Reglamento de la Conferencia, para retirar una recomendación, la Oficina presenta al Consejo de Administración un informe sugiriendo que se haga figurar el retiro de una recomendación en un punto del orden del día de la Conferencia. Al aceptar el Consejo de Administración la inclusión en el orden del día de la Conferencia un punto relativo al retiro de una recomendación, la Oficina produce diligentemente un breve informe invitando a los gobiernos a que indiquen su posición respecto del anunciado retiro. Los gobiernos deben consultar a los interlocutores sociales al completar el cuestionario y fijar su posición respecto del retiro de una recomendación. La Oficina redacta un nuevo informe que se somete a la Conferencia resumiendo las respuestas recibidas. La Conferencia se pronuncia por consenso o por votación sobre el retiro de una recomendación.

También se utiliza el término de “retiro”, en lugar de derogación, para eliminar del ordenamiento jurídico de la OIT aquellos convenios que no han entrado en vigor o que no se encuentran más en vigencia debido a que han sido denunciados por los Estados que los ratificaron.

En junio de 2002, se formalizó el retiro de veinte recomendaciones (seis recomendaciones sobre política del empleo, dos sobre los servicios de empleo, dos otras sobre formación profesional, tres sobre inspección del trabajo y siete otras recomendaciones sobre horas de trabajo). En junio de 2004, se decidió el retiro de otras dieciséis recomendaciones.

En el orden del día de la 109.ª reunión (2020) de la Conferencia se ha previsto un punto relativo a la derogación de ocho convenios y el retiro de nueve convenios y 11 recomendaciones pertenecientes al sector marítimo.

Dos recomendaciones sobre trabajadores indígenas en territorios dependientes fueron retiradas en junio de 2002 (Recomendación núm. 59 de 1939) y en junio de 2004 (la Recomendación núm. 58 de 1939). La Recomendación núm. 104 (poblaciones indígenas) que acompaña al Convenio núm. 107 de 1955 no ha despertado aún la atención de ningún agente inquisidor y figura entre las recomendaciones consideradas como actualizadas.

2011/2015- ¿…?: Indígenas en la crisis de la OIT

A diferencia de lo ocurrido en las rondas anteriores, las actividades normativas se desarrollan en la actualidad en un clima tenso entre los interlocutores sociales. La prioridad es la derogación de convenios con la aparente intención de asegurar “un cuerpo sólido y actualizado de normas del trabajo”, según la formulación consagrada en la Declaración del Centenario.

Sin embargo, un duro y persistente enfrentamiento resulta de las posiciones encontradas sobre la inclusión del derecho de huelga en el Convenio núm. 87 (libertad sindical), interpretación que no le resulta aceptable al sector empleador dentro de la Organización, sin perjuicio de las posiciones que tienen las entidades empresariales nacionales respecto del pacífico reconocimiento del derecho de huelga consagrado a nivel nacional y regional[5]. Las tareas de la Comisión de Aplicación de Normas de la Conferencia se encuentran parasitadas por este enfrentamiento que repercute también en el funcionamiento del Comité de Libertad Sindical y de la Comisión de Expertos.

El mecanismo de examen de las normas (MEN), formalmente establecido en noviembre de 2011, celebró sus primeras reuniones cinco años después, en febrero y octubre de 2016. A diferencia de las pasadas ruedas de negociaciones donde se habían creado grupos tripartitos de trabajo de naturaleza temporal, la Organización parece haber optado por un mecanismo que podría perdurar hasta que se encuentren acuerdos para los diferentes temas sobre los cuales se enfrentan los interlocutores sociales.

También importa señalar que el sindicalista británico Guy Ryder inició su primer mandato como Director General de la Oficina en octubre de 2012. Pese a los obstáculos que tenía que enfrentar, consideró oportuno hacer del MEN “el núcleo” de la «iniciativa relativa a las normas», una de las siete iniciativas propuestas en la 102.a reunión (junio de 2013) de la Conferencia con miras de la celebración del centenario de la Organización.

El Convenio núm. 169, una de las primeras víctimas de la crisis

Contrariamente a las rondas anteriores, el actual examen de las normas sucede en un contexto particularmente conflictivo y el Convenio núm. 169 es uno de los factores de la crisis.

En relación con el Convenio núm. 169, la Organización Internacional de Empleadores (OIE), en agosto de 2012, se manifestó ante la Comisión de Expertos en términos particularmente fuertes: […] «la mala aplicación e interpretación del requisito de la consulta previa puede implicar obstáculos legales y acarrear dificultades para los negocios, afectar a la reputación y tener costos financieros para las empresas ». La OIE agregó que […] «las dificultades para cumplir con la obligación de consulta pueden tener repercusiones sobre los proyectos que las empresas quieren llevar a cabo a fin de crear un entorno propicio para el desarrollo económico y social, la creación de trabajo productivo y decente y el desarrollo sostenible del conjunto de la sociedad». La OIE pidió a la Comisión de Expertos que evite «interpretaciones extensivas» de las disposiciones del Convenio núm. 169.

En su respuesta a la OIE, en el informe publicado en 2013 (párrafo 103) la Comisión de Expertos confirmó su posición tal como lo había expresado en la observación general de 2011: […] al conocer «del significado de las consultas permanece fiel tanto a la letra como al espíritu de las disposiciones pertinentes del Convenio núm. 169, a los trabajos preparatorios que condujeron a su adopción y a las conclusiones de los comités tripartitos establecidos por el Consejo de Administración en virtud del artículo 24 de la Constitución». La Comisión de Expertos señaló que no era «un tribunal de justicia y como resultado de ello no tiene poder de requerimiento ni de dictar medidas provisionales» (the Committee stated that it was not a court of law and that, as a result, cannot issue injunctions or provisional measures). El mandato de la Comisión de Expertos, desde la reunión que tuvo lugar en noviembre-diciembre de 2013, se encuentra definido en términos precisos.

«La Comisión de Expertos en Aplicación de Convenios y Recomendaciones es un órgano independiente establecido por la Conferencia Internacional del Trabajo y sus miembros son nombrados por el Consejo de Administración de la OIT. Está compuesta por expertos en el terreno jurídico que se encargan de examinar la aplicación de los convenios y recomendaciones de la OIT por parte de los Estados Miembros de la OIT. La Comisión de Expertos realiza un examen técnico e imparcial de la manera en que los Estados Miembros aplican los convenios en la legislación y en la práctica, teniendo en cuenta las diferentes realidades y sistemas jurídicos nacionales. Al hacerlo, debe determinar el alcance jurídico, contenido y significado de las disposiciones de los convenios. Sus opiniones y recomendaciones no son vinculantes y buscan orientar las acciones de las autoridades nacionales. El carácter persuasivo de esas opiniones y recomendaciones se deriva de la legitimidad y racionalidad de la labor de la Comisión que se basa en su imparcialidad, experiencia y competencia técnica. La función técnica y la autoridad moral de la Comisión están ampliamente reconocidas, especialmente porque ha llevado a cabo su labor de supervisión durante más de 85 años, y debido a su composición, independencia y métodos de trabajo cimentados en el diálogo continuo con los gobiernos, teniendo en cuenta la información que transmiten las organizaciones de empleadores y de trabajadores. Esto se ha reflejado en la incorporación de las opiniones y recomendaciones de la Comisión en legislaciones nacionales, instrumentos internacionales y decisiones de los tribunales» (párrafos 31 y 29 de los informes de la Comisión de Expertos publicados en 2014 y 2015).

Como lo muestra el tratamiento que le ha dado el Tribunal Constitucional al Convenio núm. 158 (despido injustificado), las tensiones dentro de la OIT repercuten también sobre la manera en que las jurisdicciones nacionales interpretan los convenios ratificados.

Daños colaterales para el Convenio núm. 158 (despido injustificado) – el Tribunal Constitucional se aleja del mecanismo de control de la OIT al examinar la reforma laboral de 2012

La sentencia núm. 119/2014 del Tribunal Constitucional, de 16 de julio, desestimó un recurso de inconstitucionalidad presentado por el Parlamento de Navarra en relación con ciertos puntos relacionados con el contrato de apoyo a los emprendedores (CAE) en la ley núm. 3/2012. Una amplia mayoría del Tribunal Constitucional consideró constitucional el artículo 4 de la ley núm. 3/2012 que establecía un período de prueba de un año para el CAE. Alejándose de las orientaciones que ofreció en su informe el comité tripartito de la OIT que se había pronunciado sobre la reclamación contra el Gobierno Rajoy presentada por UGT y CCOO, el Tribunal Constitucional consideró que sí podía y debía emitir un pronunciamiento especifico y fundamentado sobre la razonabilidad y proporcionalidad del artículo 4 de la ley núm. 3/2012. Contrariamente al comité tripartito de la OIT, la sentencia del Tribunal Constitucional no prestó atención al dialogo social. Para el Tribunal Constitucional, el CAE era una medida perfectamente legítima. La interpretación del artículo 2, párrafo 2, b) del Convenio núm. 158 que hizo el Tribunal Constitucional difiere del análisis del comité tripartito de la OIT. Para el comité tripartito, el CAE no era una medida que daba perfecto cumplimiento satisfactorio al Convenio núm. 158. Los fundamentos sobre los cuales el Tribunal Constitucional sostuvo la razonabilidad y la proporcionalidad del período de prueba del CAE fueron idénticos a los utilizados por el comité tripartito. Sin embargo, el comité tripartito pidió al Gobierno Rajoy que examinase «la posibilidad de adoptar medidas, en consulta con los interlocutores sociales, para evitar que este tipo de contrato [el CAE] sea terminado por iniciativa de un empleador con el objeto de eludir de manera abusiva la protección prevista en el Convenio» (párrafo 247 del informe). El diálogo social fundamenta el cumplimiento satisfactorio del Convenio núm. 158, un diálogo social que el Gobierno español de la época no cumplió al elaborarse y adoptarse la reforma laboral de 2012.

En la sentencia núm. 8/2015, de 22 de enero, el Tribunal Constitucional desestimó otro recurso de inconstitucionalidad interpuesto por los grupos parlamentarios de la oposición, el Grupo Socialista y el Grupo Izquierda Plural. La decisión no hizo referencia directa al Convenio núm. 158 y confirmó la jurisprudencia establecida en el Auto núm. 43/2014, de 12 de febrero, y en la sentencia núm. 119/2014.

No es una particularidad española poner distancia entre lo que preconizan las instancias de la OIT y los tribunales nacionales. También en Francia, en relación con el Convenio núm. 158, la Corte de Casación ha optado por declarar la constitucionalidad de las restricciones a las modalidades de indemnización del despido, sin aguardar los pronunciamientos de los órganos de la OIT.

Octubre de 2016: Derogación de los cinco convenios sobre trabajadores indígenas. Impasse para los Convenios núms. 107 y 169

En lugar de analizar conjuntamente los siete instrumentos (cinco convenios y dos recomendaciones) sobre los trabajadores indígenas en territorios dependientes, las poblaciones indígenas y los pueblos indígenas, el MEN ha compartimentado el análisis sobre el tema indígena. El grupo de trabajo tripartito (GTT), en noviembre de 2016, se abstuvo de considerar medidas concretas, simultáneas y conjuntas para los siete instrumentos (cinco convenios sobre los trabajadores indígenas en los territorios dependientes, dos sobre poblaciones indígenas (Convenio núm. 107 y Recomendación núm. 104 de 1957) y el Convenio núm. 169 de 1989. El GTT tomó una decisión transitoria sobre el Convenio núm. 107 y una decisión definitiva sobre los cinco convenios sobre trabajadores indígenas, y postergó el análisis del Convenio núm. 169, en principio, para el año 2017.

Al momento de escribir estas líneas, el GTT no ha examinado el Convenio núm. 169 y sigue en suspenso la decisión sobre el Convenio núm. 107. Sin embargo, los cinco convenios antiguos sobre trabajadores indígenas en territorios independientes han quedado derogados.

La recomendación del MEN al Consejo de Administración respecto del Convenio núm. 107 y los cinco convenios antiguos se encuentra en el párrafo 26 del documento GB.328/LILS/2/1, de noviembre de 2016. En la misma línea, el Consejo de Administración, adoptó una decisión redactada en los siguientes términos:

1) En relación con el Convenio sobre poblaciones indígenas y tribuales, 1957 (núm. 107):

a) la Oficina empiece en los próximos doce meses el proceso de seguimiento con los Estados Miembros que actualmente están vinculados por el Convenio:

i) alentándolos a ratificar el Convenio sobre pueblos indígenas y tribales, 1989 (núm. 169), como el instrumento más actualizado en este ámbito, lo cual implicaría la denuncia automática del Convenio núm. 107, y

ii) acopiando información de esos Estados Miembros con el objetivo de entender mejor los motivos que tienen para no ratificar el Convenio sobre pueblos indígenas y tribales, 1989 (núm. 169);

b) Sobre la base del informe de la Oficina acerca de la información obtenida a través de ese seguimiento, el Grupo de Trabajo del MEN realizará un examen completo de la situación del Convenio núm. 107 al examinar ulteriormente otros instrumentos sobre pueblos indígenas y tribales (serie de instrumentos 17) y decidirá en ese momento si recomienda o no derogarlos o retirarlos, según corresponda;

2) En lo que respecta al Convenio sobre el reclutamiento de trabajadores indígenas, 1936 (núm. 50), el Convenio sobre los contratos de trabajo (trabajadores indígenas), 1939 (núm. 64), el Convenio sobre las sanciones penales (trabajadores indígenas), 1939 (núm. 65), el Convenio sobre los contratos de trabajo (trabajadores indígenas), 1947 (núm. 86) y el Convenio sobre la abolición de las sanciones penales (trabajadores indígenas), 1955 (núm. 104), el Consejo de Administración considera la posibilidad de inscribir un punto en el orden del día de la 107.ª reunión de la Conferencia Internacional del Trabajo (2018) en relación con su derogación.

El contenido del debate que tuvo lugar en el MEN para alcanzar una decisión con un único resultado concreto e irreversible, la derogación de los convenios antiguos, no se ha hecho público.

En el Consejo de Administración, al aprobarse lo actuado por el MEN, el sector empleador indicó que […] “en las actas de las futuras reuniones debería incluirse un resumen de las deliberaciones previas a la adopción de cada una de las recomendaciones” (documento GB.327/PV, párrafo 569). El sector trabajador sostuvo que las recomendaciones del MEN habían sido elaboradas de modo que […] “los Estados tengan tiempo para ratificar los convenios actualizados antes de derogar los instrumentos más antiguos, de modo que no se creen lagunas en materia de cobertura” (Ibíd., párrafo 568). Los representantes gubernamentales de los países de América latina y del Caribe consideraron que cuando un país no denuncia un convenio es debido a que lo considera pertinente y se preguntaron […] “si la denuncia de un convenio es positiva para los interlocutores sociales o para la OIT, y si su derogación anima a los gobiernos a ratificar nuevos instrumentos” (Ibíd., párrafo 571).

Estas dudas planteadas en noviembre de 2016 por el sector trabajador y los gobiernos latinoamericanos siguen pendientes, como lo atestiguan las posiciones enfrentadas de los interlocutores sociales en la última reunión del GTT. En septiembre de 2019, el sector trabajador pidió que se realicen […]“campañas sólidas, proactivas y bien dotadas de recursos para asegurarse que los Estados Miembros reemplazaban efectivamente sus ratificaciones de los convenios superados por la ratificación de convenios actualizados conexos. La derogación de convenios vigentes en Estados Miembros sin la ratificación de instrumentos más actualizados pertinentes generaría lagunas de protección jurídica en dichos Estados Miembros” (documento GB.337/LILS/1, párrafo 7 (informe de la quinta reunión del GTT del MEN, septiembre de 2019). Por su parte, el sector empleador mantuvo que […] “por promoción de la ratificación de un convenio debía entenderse que la Oficina proporcionaría, anterior solicitud, información y apoyo a los mandantes tripartitos en los países que estuvieran interesados en tomar medidas para ratificarlo. Los empleadores señalaron que la derogación de instrumentos superados no daba lugar necesariamente a una posible laguna de protección jurídica en los Estados Miembros. No podía darse por sentado que todas las leyes y prácticas nacionales en aplicación del convenio derogado fuesen a eliminarse como consecuencia de su derogación” (Ibíd., párrafo 8).

Marta Hebe Pujadas, representante sindical en el GTT, en una publicación reciente, sostiene que no debe considerarse a este grupo de trabajo como un mecanismo para derogar y retirar instrumentos. La labor del GTT no debería dar lugar a lagunas en materia de protección de derechos. Sin embargo, al menos en el tema indígena, no hay ningún resultado concreto del trabajo que debería haber emprendido la Oficina para obtener nuevas ratificaciones del Convenio núm. 169.

Alentar a que diecisiete países ratifiquen el Convenio núm. 169

Nada ha trascendido sobre “el aliento” que la Organización ha dado a los países que tienen en vigor el Convenio núm. 107 para que ratifiquen el Convenio núm. 169, según dice el apartado a), i) de la decisión del Consejo de Administración de octubre de 2016.

En todo caso, haber alentado en octubre de 2016 a diecisiete países que tienen en vigor el Convenio núm. 107 a que ratifiquen el Convenio núm. 169, es una reiteración de la invitación formulada por el Grupo de Trabajo Cartier en noviembre de 1997.

Aunque parezca un pleonasmo, las consignas de 1997 y 2016 son también una redundante reiteración dado que, pocas semanas después de la adopción del Convenio núm. 169 (pueblos indígenas), todos los Estados Miembros de la OIT recibieron el texto del Convenio núm. 169, “para su ratificación” y sumisión a los parlamentos nacionales (según la letra del artículo 19, párrafo 5 (a)-(b), de la Constitución de la OIT).

Se insiste en que diecisiete países tienen en vigor el Convenio núm. 107. Estos países cuentan con minorías étnicas vulnerables. Se trata de: Angola, Bangladesh, Bélgica, Cuba, República Dominicana, Egipto, El Salvador, Ghana, Guinea-Bissau, Haití, India, Iraq, Malawi, Pakistán, Panamá, República Árabe Siria y Túnez.

En consecuencia, cualesquiera que sean las reservas antropológicas que provoque el Convenio núm. 107, se trata de un instrumento jurídico internacional en vigor en países donde existen minorías étnicas en situaciones altamente conflictivas, como es el caso de Egipto, Iraq, República Árabe Siria y Túnez (enumeración por simple orden alfabético). Además, en Bangladesh, India y Pakistán, las comunidades protegidas por el Convenio núm. 107 son igualmente identificables y altamente vulnerables.

Algunos países mantienen en vigor el Convenio núm. 107, sin que hayan superado las últimas reticencias que impiden el paso final de la ratificación. En el caso de Panamá, durante la Presidencia de Juan Carlos Varela (2014-2019), prosperó una iniciativa parlamentaria para legislar sobre la consulta indígena. En agosto de 2016, el Presidente Varela promulgó la ley núm. 37 que establece la consulta y consentimiento previo, libre e informado a los pueblos indígenas. La ley núm. 37 se encuentra en vigencia desde el 30 de junio de 2017, sin que Panamá haya ratificado el Convenio núm. 169.  En los últimos diez años, Panamá ha contribuido significativamente a la labor normativa de la Organización y se ha adherido a cuatro importantes convenios: el MLC, 2006 (ratificado en 2009); el Convenio núm. 144 (consultas tripartitas) y el Convenio núm. 189 (trabajadores domésticos), ratificados en 2015; y el Protocolo de 2014 relativo al Convenio sobre el trabajo forzoso, ratificado en 2016.

Proceso de seguimiento: “acopio de información” – sin Estudio General

Poco se sabe en qué consiste “el acopio de información” que se ha propuesto hacer la OIT sobre los motivos que tengan los países que tienen en vigor el Convenio núm. 107 para no ratificar el Convenio núm. 169.

En la 337.a reunión del Consejo de Administración (octubre-noviembre de 2019), la Sección de Cuestiones Jurídicas y Normas Internacionales del Trabajo descartó el Convenio núm. 169 de los temas propuestos para un Estudio General. Según el artículo 19, párrafos 5, e) y 6, d) de la Constitución de la OIT, todos los miembros de la Organización deben informar sobre el estado de la legislación y la práctica nacionales de los convenios no ratificados y de las recomendaciones. Los informes que presentan los países sobre los convenios no ratificados y las recomendaciones permiten conocer las dificultades que impiden o retrasan la ratificación de un convenio. La Comisión de Expertos procede al análisis de los informes recibidos y produce un “estudio general” que se discute en la Comisión de Aplicación de Normas de la Conferencia.

En el documento que la Oficina sometió al Consejo de Administración para proceder a la elección de un tema para el estudio general, no se evocaron las discusiones en el MEN respecto del Convenio núm. 107 ni del Convenio núm. 169 (párrafos 19-24 del documento GB.337/LILS/2 (octubre-noviembre de 2019)).

La discusión tripartita reflejó la posición recurrente del sector empleador en favor de la elaboración del Estudio General sobre el Convenio núm. 169. Según el sector empleador, la realización dicho estudio permitiría conocer los obstáculos a la aplicación del Convenio, tales como la falta de coordinación entre las autoridades de distintos niveles y la distinción entre las responsabilidades del Estado y de las empresas. Según los empleadores, […] “la intervención de particulares y de organizaciones que no siempre están autorizadas para actuar y que a menudo persiguen intereses personales crea un clima de confusión y desconfianza que desvirtúa el propósito del diálogo y la generación de acuerdos. A esto se suma el desconocimiento del ámbito de aplicación del Convenio, incluso por los verdaderos interlocutores”.

Desde el sector trabajador, se declaran favorables a las actividades de asistencia técnica que emprenda la OIT para […] “la constitución y el fortalecimiento de mecanismos, instituciones y marcos legislativos con miras al empoderamiento económico y la participación de los pueblos indígenas y tribales”. También le resulta importante al sector trabajador que la Oficina continúe difundiendo los comentarios que formula la Comisión de Expertos sobre la aplicación del Convenio núm. 169 en los 23 países que lo han ratificado.

Coincidentemente con la posición del sector trabajador, ninguna delegación gubernamental consideró oportuno pronunciarse en favor de un Estudio General sobre el Convenio núm. 169.

Sin embargo, el pedido de memorias a todos los miembros, la elaboración de un Estudio General por parte de la Comisión de Expertos y el correspondiente debate tripartito en la Comisión de Aplicación de Normas, es el único medio institucional que dispone la Organización para acopiar informaciones sobre los motivos que tengan todos los países que no han ratificado el Convenio núm. 169 (y en particular, sobre aquellos que siguen vinculados por el Convenio núm. 107) y resolver si las orientaciones jurídicas que plantea el sector empresario corresponden con una aplicación satisfactoria del Convenio núm. 169.

Derogación de cinco convenios sobre trabajadores indígenas en junio de 2018

La OIT ha actuado de manera expedita. Dos semanas después de haber finalizado la reunión del MEN, el Consejo de Administración inscribió en el orden del día de la 107.ª reunión de la Conferencia (junio de 2018) la derogación de seis convenios y el retiro de tres recomendaciones.  En un documento publicado pocos días después de finalizada la reunión del MEN (GB.328/INS/3 (Add.)), la Oficina propuso que se deroguen cinco convenios sobre trabajadores indígenas en territorios dependientes, y también el Convenio núm. 3 (protección de la maternidad) y núm. 21 de 1926 (inspección de los emigrantes). Además de las derogaciones, también se solicitó el retiro de la Recomendación sobre las horas de trabajo (pesca), 1920 (núm. 7), la Recomendación sobre los trabajadores migrantes, 1939 (núm. 61) y la Recomendación sobre los trabajadores migrantes (colaboración entre Estados), 1939 (núm. 62). El documento evocó brevemente las motivaciones que se tuvieron en cuenta en el MEN: los Convenios núms. 50, 64, 65, 86 y 104 aludían a situaciones que “prácticamente ya no existían” y el enfoque normativo aplicable a los trabajadores indígenas y a las migraciones laborales “habían cambiado radicalmente desde su adopción” (párrafo 3 del documento GB.328/INS/3 (Add.)).

Para cumplir con los plazos constitucionales, el 30 de noviembre de 2016, la Oficina hizo circular un primer informe (de tapas blancas, para quienes consultan la versión en papel) con el cuestionario al que debían responder los países para pronunciarse sobre la derogación de los antiguos convenios sobre los trabajadores indígenas.

Setenta y un países dieron respuestas al cuestionario que la Oficina presentó a la Conferencia en otro informe (de tapas azules, para quienes tengan la oportunidad de consultar la versión en papel). La mayoría de las respuestas se contentaron con llenar un formulario con opción “si” o “no”. Pocas respuestas indicaron que la derogación de los convenios antiguos sobre trabajadores indígenas tenía poco impacto debido a que el país había ratificado los convenios más recientes (Guatemala, el Convenio núm. 169; Madagascar, el Convenio núm. 117).

Otros gobiernos expresaron su cautela en relación con la derogación: por ejemplo, el Gobierno de la India (que tiene en vigor el Convenio núm. 107) invitó a la Oficina a velar por que “las medidas que se adopten no redunden en eventuales déficit de protección en los ámbitos que abarcan los instrumentos en cuestión”.

El Gobierno de Eslovenia fue el único en proponer que se pospusiera el proceso de derogación […] “a fin de evitar el vacío jurídico que se produciría si los Estados Miembros que han ratificado los instrumentos superados y dejados de lado no ratifican los convenios actualizados, incluso con posterioridad a la derogación de los instrumentos obsoletos […] las normas internacionales del trabajo actualizadas que tratan de los derechos de la población indígena y de los trabajadores migrantes deberían ser objeto de una ratificación más amplia antes de la derogación de los instrumentos considerados como obsoletos”.

El Gobierno de Nigeria apoyó la derogación de los convenios antiguos sobre los trabajadores indígenas y expresó que […] “se debería alentar a los Estados Miembros a que ratifiquen el Convenio núm. 169”.

La Unión Nacional de Trabajadores de Angola (UNTA-CS), si bien apoyó las propuestas de derogación, pidió […] “encarecidamente al Gobierno que ratifique el Convenio núm. 169”.

El 5 de junio de 2018, la Conferencia derogó los cinco convenios sobre trabajadores indígenas.

La derogación en suspenso del Convenio núm. 107: ¿aumenta o disminuye la claridad, la solidez y la transparencia del corpus de normas internacionales del trabajo?

La decisión de 2016 del MEN puso el foco en la posibilidad de derogar el Convenio núm. 107 cuando se proceda con el examen del Convenio núm. 169. En efecto, la recomendación del MEN en relación con el Convenio núm. 107, dice que la Oficina deberá informar sobre el seguimiento realizado para obtener que los países que tienen en vigencia el Convenio núm. 107 ratifiquen el Convenio núm. 169 y cuando vuelva a examinar el Convenio núm. 107, el MEN “decidirá en ese momento si recomienda o no derogarlos o retirarlos, según corresponda” (párrafo 26, apartado 1, b) de la recomendación del MEN).

A la luz de las últimas actuaciones del MEN, se desprende que el Convenio núm. 107 podría ser derogado, aunque la fecha se desconoce. En este sentido, conviene recordar que la Declaración del Centenario reza que […] “la Organización debe tener y promover un corpus de normas internacionales del trabajo sólido, claramente definido y actualizado y seguir aumentando la transparencia”. ¿Contribuye acaso a la solidez, la claridad, la actualización o a la transparencia, hacer de la derogación del Convenio núm. 107 una eventualidad deseable, sin que haya habido progreso alguno en la ratificación del Convenio núm. 169?

Descartar convenios antiguos sin promover el Convenio núm. 169

La Organización rompió el “estrecho vínculo” que se había puesto en las rondas anteriores sobre la relación entre las actuaciones tendientes a descartar normas consideradas como antiguas con la promoción activa de las normas más recientes.

En efecto, nada indica que en las decisiones que tomó la Organización sobre la derogación de los cinco convenios antiguos se haya sopesado debidamente la ausencia de una invitación formal de ratificar el Convenio núm. 169 a los 34 países que tenían en vigencia los cinco convenios antiguos sobre trabajadores indígenas en territorios dependientes. Se trata de los siguientes países: Bahamas, Barbados, Burundi, Camerún, Granada, Guyana, República Islámica de Irán, Jamaica, Japón, Kenia, Lesoto, Liberia, Libia, Malasia, Marruecos, Mauricio, Níger, Nigeria, Nueva Zelandia, República Democrática de Congo, Reino Unido (territorios británicos de Anguilla, Bermudas, Islas Vírgenes Británicas, Guernesey, Isla de Man, Jersey, Montserrat y Santa Elena), Ruanda, Santa Lucía, Seychelles, Sierra Leona, Singapur, Somalia, Suazilandia, Tailandia, República Unida de Tanzania, Trinidad y Tobago, Uganda, Yemen y Zambia.

Un total de cincuenta y ocho países mantienen en vigencia los cinco convenios sobre trabajadores indígenas, algunos de estos países también han ratificado el Convenio núm. 107 o el Convenio núm. 169. Los cinco convenios antiguos – junto con el Convenio núm. 107 y el Convenio núm. 169 – representan 155 ratificaciones para 58 países, como lo ilustran los siguientes cuadros.

La mayor parte de estas ratificaciones se encuentran en África (61), Caribe (27), Asia (13), Países Árabes (15), Sudamérica (13), América Central (11), Oceanía (9), Europa (6).

Las 155 ratificaciones de los convenios antiguos, vigentes en el ordenamiento interno de los países mencionados, podrían servir como motivación para que los interlocutores sociales y las otras partes interesadas en los países 34 países enunciados contemplen la ratificación del Convenio núm. 169.

C169-Ratificaciones por convenio - regiones

El perfil de ratificaciones del Convenio núm. 169 presenta dos distorsiones importantes. Por una parte, 23 países han ratificado el Convenio núm. 169, un número muy escaso si se lo compara con la cantidad de países que ratificaron el Convenio núm. 107. El Convenio núm. 107 sumó la adhesión de 27 países, un nivel de ratificaciones inalcanzable para el Convenio núm. 169.

Las ratificaciones del Convenio núm. 169 se distribuyen mayormente en América latina (14), cinco en Europa (Dinamarca, España, Luxemburgo, Países Bajos, Noruega), una en África (República Centroafricana), otras en Asia (Nepal), en el Caribe (Dominica) y en Oceanía (Fiji).

Sin embargo, las ratificaciones del Convenio núm. 107 – y aquellas ratificaciones de los convenios sobre trabajadores indígenas – tienen una distribución geográfica equilibrada. Hay comunidades indígenas que se encuentran en situaciones de vulnerabilidad y que viven en los 34 países enumerados al inicio de esta sección. Privar a ciertas comunidades indígenas en situación de vulnerabilidad de la protección que han ofrecido los antiguos convenios sobre trabajadores indígenas es, al menos, inconveniente.

C169-Ratificaciones vigentes de convenios trabajadores indigenas

La consulta indígena en la Recomendación núm. 205

Adoptada el 16 de junio de 2017 por una amplia mayoría, la Recomendación sobre el empleo y el trabajo decente para la paz y la resiliencia, 2017 (núm. 205) establece orientaciones para la OIT sobre las medidas que se han de adoptar para generar empleo y trabajo decente al producirse situaciones de crisis provocadas por conflictos y desastres.

Para superar las crisis humanitarias y los desastres naturales, la Recomendación núm. 205 considera central que se adopten y pongan en práctica estrategias que impulsen el pleno empleo, productivo y libremente elegido. Entre otras medidas concretas que se debería poner en práctica en situaciones de crisis, importa garantizar la seguridad básica del ingreso de las personas que hayan perdido sus puestos de trabajo o medios de vida a causa de la crisis o los desastres naturales.

En la Parte V “Derechos, igualdad y no discriminación” de la Recomendación núm. 205, se pide que las personas pertenecientes a minorías afectadas y a los pueblos indígenas […] “sean consultados, en particular a través de sus instituciones representativas cuando existan, y participen directamente en el proceso de toma de decisiones, especialmente si el territorio en el que habitan o que utilizan los pueblos indígenas y tribales y su medio ambiente se ven afectados por una crisis y por la consiguiente aplicación de medidas de recuperación y de estabilidad;” (párrafo 15, g) de la Recomendación núm. 205). Al decirse en el párrafo 15, g) de la Recomendación núm. 205 que los pueblos indígenas “sean consultados […] y participen directamente en el proceso de toma de decisiones”, se unifican conceptos que se establecieron separadamente en el Convenio núm. 169.

En el Convenio núm. 169 se dijo que los pueblos indígenas debían ser consultados “cada vez que se prevean medidas legislativas o administrativas susceptibles de afectarles directamente” (apartado a) del artículo 6) y que se establezcan los medios mediante los cuales los pueblos indígenas “puedan participar libremente” en la adopción de decisiones (apartado b) del artículo 6). El artículo 7 del Convenio núm. 169 establece para los pueblos indígenas el “derecho de decidir sus propias prioridades”. En el párrafo 15, g) la Recomendación núm. 205, se han integrado nociones que se encuentran en tres disposiciones distintas del Convenio núm. 169 (artículo 6, apartados a) y b), y artículo 7, párrafo 1) lo cual podría facilitar la implementación de la Recomendación núm. 205 y resultar en un aporte conceptual para la consulta indígena en la OIT.

Agradecimientos

La Universidad Internacional de La Rioja (UNIR) me ha ofrecido una oportunidad para adelantar un tema que hace parte de un proyecto académico y personal más ambicioso sobre las actuaciones normativas de la benemérita Organización Internacional del Trabajo. Quisiera dejar constancia de mi sincero agradecimiento a las profesoras Susana Blanco Miguelez y María de Ángeles Iglesias que tanto empeño han puesto para concretar la jornada y ofrecerme el auditorio de la UNIR para desarrollar mis reflexiones.

Las profesoras de derecho del trabajo Inmaculada Ballesteros Pastor y Arantxa Vicente Palacio, de la Universidad Jaume I, han tenido a bien leer una versión preliminar de esta presentación. También deseo expresar mi reconocimiento a otros colegas de la UJI que me brindan su hospitalidad y permiten poner una saludable distancia con la labor internacional.

Notas

[1]El Tratado de Versalles de 1919 y sus antecedentes, Publicaciones del Instituto Ibero-Americano de Derecho Comparado, Madrid, agosto de 1920, p. 26.

[2] En Camarero Suárez, V., Acaparamientos de tierras y aguas: impacto sobre los pueblos indígenas y sus convicciones religiosas, Anuario de Derecho eclesiástico del Estado, núm. 34, 2018, p. 28 se recuerdan los antecedentes del sistema de protección de las minorías de la Sociedad de las Naciones. Dado que España no participó en las hostilidades, las autoridades españolas tampoco participaron en las negociaciones que establecieron la Sociedad de las Naciones y la OIT. No obstante, España fue luego un actor importante en Ginebra. Pablo de Azcárate (1890-1971) fue uno de los más distinguidos funcionarios de la sección de protección de las minorías de la Sociedad de Naciones (1922-1936), quien ocupó también el cargo de director. Pablo de Azcárate renunció a su alto cargo en la Sociedad de las Naciones y ocupó la representación diplomática de la República española primero en Paris y luego en Londres donde desplazó a Julio López Olivan.

La Comisión de Asuntos Exteriores del Congreso de los Diputados y la Universidad Carlos III de Madrid publicaron un libro en honor de Pablo de Azcárate, Minorías Nacionales y Derechos Humanos, Madrid, 1998. La obra incluye una semblanza redactada por su hijo Manuel Azcárate y un estudio de Xosé Manoel Núñez Seixas, La cuestión de las minorías nacionales en Europa y la Sociedad de las Naciones (1919-1939): el contexto histórico de la actuación de Pablo de Azcárate; y la traducción al español de los trabajos de Pablo de Azcárate publicados originalmente en inglés.

[3] Vrodoljak, A. F., Human Rights and Genocide: The Work of Lauterpacht and Lemkin in Modern International Law, The European Journal of International Law Vol. 20 no. 4, p. 1171-1172.

[4] Siegleberg, M. L., Unofficial men, efficient civil servants: Rafael Lemkin in the history of international law, Journal of Genocide Research, 2013, Vol. 15, No. 3, págs. 311-312.

[5] El análisis más riguroso del conflicto entre los interlocutores sociales sobre el derecho de huelga se encuentra en el siguiente estudio: Bellace, J. The ILO and the Right to Strike, International Labour Review, 2014, Vol. 153, p. 29-70.

Deuxième contribution illustrée au centenaire de l’OIT

Texto en español, pulse aquí

Text in English, click here

 

Don Quichotte dit : “Les deuxièmes parties n’ont jamais été bonnes”, ce qui aurait dû me dissuader d’écrire cette deuxième contribution après le succès retentissant de ma première contribution au Centenaire de l’Organisation Internationale du Travail.

La découverte de nouveaux témoignages photographiques des délégués latino-américains et la rencontre avec Liza Burgos, descendante du délégué du Panama à la Conférence de Paix, ont provoqué ces lignes. Les cheveux du Dr Martínez Ortiz, le regard d’Antonio Sánchez de Bustamante et le mouvement de la tête d’Antonio Burgos lorsque Clemenceau s´adresse aux délégations réunies au Trianon et à Saint-Germain-en-Laye, justifient une nouvelle réflexion avant de conclure le centenaire de l’OIT.

Mes recherches ont également mis à jour la première déclaration sur l’avenir du futur du travail faite par un Britannique, le 14 février 1919. Mes fidèles lecteurs découvriront aussi que, le 1er février 1919, George L. Berry, futur sénateur démocrate du Tennessee, était sur la photo de la Commission de la législation internationale du travail.

Dans ce document, je rafraîchis l’information sur le comte polonais Jota Zoltowski et j’offre la possibilité d’accéder au film de mon voyage dans les terres des comtes Potocki, en mémoire, en cette année du centenaire, de l´ouvrage sur les normes internationales du travail rédigé par Geraldo Von Potobsky et Héctor Bartolomei.

Une nouvelle photo du Docteur Martínez Ortiz

1919-01-25-Dr Martinez Ortiz en la apertura de la Conferencia de Paz

Dans la publication précédente, j’ai développé une thèse avec deux hypothèses : la seule photo de la Commission de la législation internationale travail où l’on pouvait admirer le délégué cubain, le Dr Rafael Martínez Ortiz, avait été prise le samedi 25 janvier ou le samedi 1er février 1919. Ce furent en effet les deux seuls jours où les distingués représentants de la République tchécoslovaque (Edouard Benes) et de la République de Cuba (Rafael Martínez Ortiz) se sont retrouvé ensemble aux réunions de la Conférence de Paix.

Suivant les pas de Stanley Taylor, qui a développé une passion pour montrer sa collection de L’Ilustration sur le site web des retraités de l’OIT, j’ai également décidé de consulter la collection personnelle de ma belle-mère de ce journal français.

L’Ilustration raconte que le samedi 25 janvier 1919, à 15 heures, Henri Poincaré, Président de la République, déclarait ouverte la Conférence de Paix dans le Salon de l’Horloge du Ministère des Affaires étrangères.

L’Illustration établit une description éloquente du moment :

Les peintres d’histoire éterniseront cette scène unique. Comme cadre, le ministère des Affaires étrangères. Plus précisément, le salon dit de l’Horloge, au rez-de-chaussée du ministère. On y accède par les deux perrons de la façade, quai d’Orsay. Le salon, comme l’ensemble des appartements, date du Second Empire. Il est rouge et or. Ses trois larges fenêtres, encadrées de rideaux de soie à ramages, ont vue sur la Seine et les Tuileries. Au fond, une immense cheminée de marbre dans laquelle est encastrée l’«horloge». Face aux fenêtres, trois baies font communiquer le salon avec une galerie.

Le Dr Rafael Martínez Ortiz apparaît de dos, au bord droit de la photo, les cheveux épais et blancs. Avec un peu d’effort, on peut distinguer le début de sa fameuse moustache. Selon le plan de la réunion publié par L’Illustration, le Dr Martínez Ortiz occupe le siège n° 29. Les chaises des délégués du Guatemala et du Panama, qui se trouvent de l’autre côté du fer à cheval, sont restées vides en l´absence de Joaquín Méndez et d´Antonio Burgos.

Le Dr Martínez Ortiz semble avoir fixé son regard sur le lieutenant Paul Mantoux, l’officier qui interprète le discours d’ouverture de Poincaré. Alors que le Dr Martinez Ortiz continue à prêter attention à la déclaration, il tourne le dos et laisse admirer ses cheveux blancs épais, au très honorable Joao Pandiá Calógeras, qui sera considéré comme le “Clausewitz de la politique étrangère brésilienne”. Assis à la droite du Dr. Martinez Ortiz, le Ministre d´Affaires étrangères de la Grèce, Nicolas Politis, ne semble pas prêter attention à l’interprétation du discours pour s’immerger dans une lecture certainement plus productive.

1919-01-18-Martinez Ortiz asiste a la apertura de la Conferencia de Paz-de espaldas pelo blanco muy tupido

De l’autre côté de la table, devant le Dr. Martínez Ortiz, se trouvent les trois places réservées à la délégation belge, bien que seuls deux délégués étaient présents ce jour-là : Paul Hymans, ministre des Affaires étrangères, et Jules Van den Heuvel.

À la fin du discours de Poincaré, le président Wilson a proposé, et les personnes présentes ont levé les bras en signe d’acceptation, que Georges Clemenceau soit élu président de la Conférence. L´Illustration a remarqué que l’interprète avait fait dire à Lloyd George qu’il considérait Clemenceau comme “le plus grand vieillard de France” ce qui a été ensuite rectifié par “M. Clemenceau est le plus grand jeune homme de la France”.

L’ordre du jour de la réunion comprenait trois points : 1) responsabilité des criminels de guerre, 2) sanction des crimes commis pendant la guerre, 3) législation internationale du travail. « Les commentaires sur ces projets sont les bienvenus. … la question de la “Société des Nations” sera à l’ordre du jour de la prochaine session ».  La séance est levée à 16 h 50.

A ce moment de l’histoire des Grandes Puissances, la question sociale avait acquis un niveau d’importance comparable aux questions militaires.

Devant le président Wilson, Barnes, au nom du monde du travail anglais, salue “l’aube qui se lève”.

1919-01-L Illustration-Barnes au nom du monde du travail en Grande-Bretagne salue l aube qui se leve

L’Illustration a enregistré le moment crucial dans lequel l’OIT naissante a focalisé, au moins un instant, l’attention des plus grands dirigeants du moment. Avant de retourner à Washington le 14 février 1919, le Président Wilson a examiné les dispositions qui avaient été adoptées pour créer la Société des Nations. Le dessin présenté par L’Illustration montre le ministre britannique Georges N. Barnes, l’un des chefs du parti travailliste anglais, avec ses yeux très myopes, son visage honnête et vif, qui déclare, avec une énergie tranquille, en s’adressant à l’OIT naissante:

“Tu seras généreuse, désintéressée, altruiste, sans égoïsme impérialiste, tu te préoccuperas du salaire des ouvriers et des conditions de leur travail».

Ces mots destinés à l’OIT restent toujours pertinents.

Le 14 février 1919, Georges N. Barnes a été le premier britannique à faire un rapport sur l’avenir du futur du travail. Il a obtenu l´attention particulière de Wilson, Clemenceau et Balfour, et des délégations présentes à la Conférence de Paris.

Deux militaires sur la photo de la Commission de la législation internationale du travail du 1er février 1919

J’ai toujours eu l’impression qu’il y avait au moins deux autres personnages en trop sur la photo de la Commission de la législation internationale du travail.  Deux personnages en uniforme militaire, l’un à gauche et l’autre à droite, sur la deuxième ligne de la photo.

1919-02-01-Dos militares en la foto

Le militaire à l’extrême gauche de la deuxième rangée de la photo est un Américain. La vignette des archives du BIT disait qu’il s´agissait de “Gordon L. Berry”, et il a bien existait un certain Gordon Lockwood Berry. Le 7 janvier 1932, le New York Times publia une notice nécrologique sur Gordon Lockwood Berry rappelant, entre autres, que Gordon Lockwood Berry avait travaillé pour la Société des Nations dans l’opération humanitaire qui avait permis de déplacer 22 000 enfants de la Turquie vers la Grèce.

Cependant, dans les documents publiés par le Office of the Historian du département d’État, dans la “Labor Section of the American Commission at the Peace Conference”, on trouve un officier de liaison : le Major George L. Berry.

George L. Berry, un sénateur démocrate à la naissance de l’OIT

George L. Berry était un syndicaliste éminent, lié à Sam Gompers. George L. Berry a également été sénateur du Tennessee en 1937-1938. Le Sénat américain a publié un résumé qui est éloquent :

BERRY, George Leonard, a Senator from Tennessee; born in Lee Valley, Hawkins County, Tenn., September 12, 1882; attended the common schools; employed as a pressman from 1891 to 1907 in various cities; served during the First World War in the American Expeditionary Forces, with the rank of major, in the Railroad Transportation Engineers 1918-1919; president of the International Pressmen and Assistants’ Union of North America 1907-1948; also engaged in agricultural pursuits and banking; delegate to many national and international labor conventions; appointed on May 6, 1937, as a Democrat to the United States Senate to fill the vacancy caused by the death of Nathan L. Bachman and served from May 6, 1937, to November 8, 1938, when a successor was elected; unsuccessful candidate for nomination in 1938 to fill the vacancy; resumed the presidency of the International Pressmen and Assistants’ Union of North America, and also his agricultural pursuits at Pressmen’s Home, Tenn., until his death on December 4, 1948; interment in Pressmen’s Home Cemetery.

En ce centenaire, avec l’aimable assistance de Fiona Rolian et les autres amis du BIT sur Facebook, l’Organisation a réussi à identifier une autre des personnalités de la Commission de la législation internationale du travail.

La trajectoire de George L. Berry aurait dû être plus valorisée lors de la commémoration du Centenaire. Il n’y a pas beaucoup de cas où une personnalité liée à l’OIT a siégé au Sénat américain.

Colonel Lister : un agent du Komintern sur la photo ?

Le personnage militaire, bien à droite de la photo, portait le nom d’un agent du Komitern : le Colonel Lister, dont les fléaux sont connus par ceux qui connaissent la guerre civile espagnole et ont lu les livres de Jorge Semprún. Impossible qu’un Espagnol en uniforme, même avec un entrainement soviétique, se soit glissé dans la Conférence de Paix.

La solution de l’énigme se trouve dans L’Illustration, du 3 mai 1919, qui nous offre une photo de trois individus : le colonel Lister, de l’armée britannique, le colonel français Henry et M. Oudaille. Ces trois personnalités se sont réunies dans les jardins royaux de Versailles pour recevoir la délégation allemande appelée à signer les conditions de la paix.

1919-05-03-Colonel Lister Colonel Henri et Oudaille attendent les delegations allemandes

Le Colonel Lister de la photo de la Commission de la législation internationale du travail fut le Lt. Col. Frederick Hamilton Lister (1880-1971). Dans les archives militaires, vous trouverez cet excellent résumé:

Born 1880; educated at Radley College and Royal Military Academy, Woolwich; commissioned into Royal Artillery, 1900; seconded for service with the Punjab Frontier Force, India, 1902-1911; Capt, 1911; graduated from Staff College, Camberley, Surrey, 1914; served in World War One, 1914-1918; posted to General Staff, 1914; Maj, 1915; awarded DSO, 1916; General Staff Officer 1, British Mission, Belgian General Headquarters, Western Front, 1917; General Staff Officer 1, General Headquarters, France, 1917-1918; Brevet Lt Col, 1918; General Staff Officer 1 in charge of British Mission to 1 French Army, 1918; General Staff Officer 1, Supreme War Council, Versailles, 1918-1919; British Representative, Allied Mission, Enemy Delegations, Paris, 1919; service in South Russia as General Staff Officer 1, British Mission to White Russian Gen Anton Ivanovich Denikin, 1919-1920; accompanied French operations in the Rif Mountains, Morocco, 1926; Lt Col, 1927; retired 1931; member of HM’s Body Guard of the Honourable Corps of Gentlemen-at-Arms, 1932-1950; died 1971.

Bien que le petit colonel français Henry cache ses mains, ce n’est pas le colonel Hubert Henry qui avait joué un rôle terrible dans l’Affaire Dreyfus et était bien mort depuis 1898. Les recherches de Bertrand M. m’ont permis d’identifier un officier nommé Edmond François Henri (1872-1931).

Les Comtes Zoltowski et Potobsky en Argentine

De la gauche de la photo de la Commission de la législation internationale du travail, à la deuxième ligne où se trouvait le futur sénateur George L. Berry (en habit militaire américain), apparaît Guy H. Oyster, secrétaire particulier de Sam Gompers, et puis on retrouve le comte Zoltowski.

Dans le procès-verbal de la Commission du droit international du travail, il est dit que le comte Zoltowski répondait au nom de Jean : comment savoir si le comte Zbigniew Zoltowski, enterré le 16 février 1973, dans la chaleur suffocante et humide de Recoleta, est celui qui supporte le froid parisien du 1er février 1919 ?

OIT Centenario-Condes en la Recoleta

Selon des informations provenant de sites spécialisés, la famille Zoltowski reçut tardivement le titre de comte en 1840, excluant ainsi la possibilité que les comtes Zoltowski se soient trop multipliés en 1919.

Les autres informations que j’ai trouvées sur le comte Zbigniew vont dans le même sens :

Polish diplomat and Count. He was Plenipotentiary Minister of Poland in the exile in Argentina, during the communist regime in his country. Together with his son Jan was able to bring humanitarian aid to Polish refugees in Europe through the Red Cross and also attended Polish political refugees in Argentina. He was awarded by the Polish Government in London with the great band of the Order of the Rebirth of Poland.

Le titre de comte des Zoltowski pouvait se transmettre au premier-né, ce qui explique pourquoi, lorsque le décès de son fils fut annoncé le 21 avril 1988, Jan Damascen Edmund conserva le titre de comte (et chevalier de l’Ordre de Malte). Jan est la version polonaise de Jean, le nom sous lequel son père s’est identifié à la Conférence de Paix.

OIT CENTENARIO-Lazaro Costa

Le comte Jan a épousé une Argentine dont le nom semble prédestiné à célébrer le centenaire de l’OIT et le futur du travail : María Luz.

Contrairement à son distinguée beau-père qui avait participé à la rédaction de la base constitutionnelle de l’OIT, les trois familles qui évoque le nom de María Luz, les familles Obligado, Nazar et Anchorena; n’ont pas laissé un souvenir particulier de leur contribution à la justice sociale. L’exploitation pleine et productive des estancias des familles Nazar Anchorena et Obligado dans les terres les plus fertiles de l’Argentine aurait permis de faire diminuer grandement la faim dans le monde.

Pour conclure sur une autre note, j’évoque un ouvrage fondamental sur les normes internationales du travail publié à Buenos Aires en 1990, par deux éminents juristes argentins dont le chef du service de la liberté syndicale, Geraldo W. Von Potobsky, connu au BIT par l’appellation Von Pot, une appellation qu´il aimait bien. Au XIIIe siècle, les contes Potocki étaient les seigneurs des riches territoires de la Galicie polonaise où des communautés juives se sont établies pendant des siècles, avant leur extermination entre 1939 et 1945, et que j’ai visité en avril 2019.

Libro Von Potobsky

Pourquoi le livre publié par un descendant argentin des comtes Potocki et mon ami Héctor Bartolomei, avec l’avant-propos du Dr Ruda (Président de la Cour internationale de Justice et de la Commission d’experts) devrait-il figurer dans cette note sur le Centenaire de l’OIT ? La réponse se trouve dans le film de mon voyage en Galice (en Ukraine actuellement) et en Bessarabie (la Moldavie actuelle), territoires qui avaient appartenu aux comtes Potocki, où, après que les crimes les plus atroces eurent été commis, les concepts de génocide et de crimes contre l’humanité ont émergé. Sur le même itinéraire, en Bessarabie, j’ai visité le berceau de la famille du ministre de la Justice qui a aboli la peine de mort en France.

 Au Trianon : la présentation des conditions de paix aux plénipotentiaires allemands

Dans le livre Contratstes europeos y orientación americana, publié à Rome en 1925, Antonio Burgos rappelle que c’était “l’un des actes les plus excitants auxquels j’ai assisté de mon vivant. En face de l’entrée principale du palais historique, un resplendissant régiment français rendait les honneurs militaires à chaque délégation dès son arrivée ; des officiers en uniformes traditionnels conduisaient courtoisement les plénipotentiaires alliés au salon de la réunion. Le lieu de la séance manquait de somptuosité : de riches rideaux de damas, une simple tapisserie ornée d’un portrait historique et au centre une longue table en fer à cheval. Dans une estrade, se trouvait Clemenceau, avec Wilson à sa droite et Lloyd George à sa gauche ; les autres délégations alliées étaient assises sur les côtés du fer à cheval ; à l’extrémité du fer à cheval, il y avait huit ou neuf sièges vacants à remplir par les plénipotentiaires allemands”.

Cependant, dès le début de la cérémonie, Antonio Burgos, un diplomate lucide d’une jeune République, réfléchissait aux conséquences des événements dont il était témoin.

1919-06-en el Trianon-Bustos Clemenceau

Pendant que Clemenceau prononce son discours, Antonio Sánchez de Bustamante, assis au bout du côté gauche du fer à cheval, avec sa barbichette blanche et moustachu, regarde le président français. A ses côtés, en regardant droit devant, on voit à peine la silhouette de Joaquín Méndez (Guatemala), suivi du délégué d’Haïti, Tertuliano Guilbaud ; de l’ancien président du Honduras, Policarpo Bonilla ; du délégué du Liberia (Charles D. B. King), et du Nicaragua, un Chamorro. Comme Antonio et Tertullien, Salvador Chamorro regarde Clemenceau.

La seule personne qui évite ostensiblement de regarder Clemenceau en penchant la tête du côté vers la délégation allemande, est Antonio Burgos, Panama.

1919-06-06-Don Antonio tourne Clemenceau

Quelques années plus tard, Antonio Burgos considérait que “les absurdités contenues dans le Traité de Versailles ont été annoncées au monde entier puisque ce document n’était qu’un projet qui avait été discuté seulement entre les parties intéressées. Les événements qui se sont succédé ont confirmé les prévisions bien fondées de ceux qui les ont critiquées”. Pour soutenir cette position, Burgos s’appuie sur ses propres impressions et sur les publications de trois éminents Européens : Europa senza pace, de Francesco Saverio Nitti ; les mémoires de David Lloyd George et The Economic Consequences of the Peace, de John Maynard Keynes.

 Dans la salle de l’Age de Pierre : la présentation des conditions de paix aux plénipotentiaires autrichiens

1919-06-07-Don Antonio-J Mendez en el Chateau de St Germain en Laye

Dans son édition du 7 juin 1919, L’Illustration rend compte de l’événement où les plénipotentiaires autrichiens ont reçu les conditions de la paix au château de Saint-Germain-en-Laye :

[…] C´est une étrange pièce qui porte à l´entrée cette indication gravée : « Salle de l´âge de pierre ». Il y avait là des collections d´ossements préhistoriques qu´on a enlevées pour la circonstance. Mais on a laissé des cartes murales représentant la Gaule à l´époque des cavernes et aussi des pancartes où on lit : « Alluvions quaternaires », « Ossements d´animaux d´espèces éteintes ». Bizarre mélange d´un présent dramatique et d´un obscur passé enfui dans le silence des siècles » […]

Sur le côté gauche du fer à cheval, dans l’image suivante, on peut voir Antonio Sánchez de Bustamante, les yeux fixés sur la caméra, avec sa barbe et ses moustaches blanches, assis au deuxième rang, au quatrième siège, sur le côté gauche du fer à cheval qui constitue la table des délégations alliées. Joaquín Méndez, le délégué du Guatemala, est assis à gauche de Don Antonio, concentré dans la lecture d´un document, sans prêter attention au discours de Clemenceau.

1919-06-07-Don Antonio J Mendez extracto

La photo ne permet pas de distinguer Burgos placé dans la même rangée que Méndez et Sánchez de Bustamante, dans la troisième chaise à compter de la table présidentielle.

Wikipedia raconte une belle histoire sur Joaquín Méndez. En 1914, Méndez est ambassadeur aux États-Unis lorsqu’il apprend que Rubén Darío est bloqué à New York. Darío avait essayé de gagner sa vie en donnant des conférences pour promouvoir la paix en Europe.

Dans l’un des ouvrages publiés dans les Studia in honorem Lía Schwartz (Université de La Corogne, 2019), on parle de l´aventure pacifiste que Rubén Darío a tenté à son arrivée à New York à la fin 1914. Après avoir vécu trois ans à Paris et abandonné sa femme et son fils à Barcelone, Rubén Darío et Alejandro Bermúdez, son secrétaire, présentent à Archer Milton Huntington une proposition de projet : PROPAGANDA PARA LA PAZ A TRAVES DEL CONTINENTE AMERICANO [publicité pour la Paix dans le continent américain].

Les deux intrépides Nicaraguayens ont cherché un financement pour donner 46 conférences visant à dénoncer l’indescriptible carnage européen et à agir en faveur de la paix, qui doit être “l’idéal suprême de tout homme bon et la plus haute aspiration des peuples”. Les conférences mettraient en évidence “la nécessité pour les peuples américains, dirigés par les Etats-Unis et en accord avec l’Espagne, d’être les premiers à gérer la paix en Europe, puisque des circonstances particulières favorisent des objectifs aussi élevés et plausibles”.

Anticipant la tâche quotidienne de tout fonctionnaire international qui se respecte, la somme demandée pour donner 46 conférences fut à l’époque de cinquante mille dollars, soit un peu plus d´un million deux cent mille dollars, en août 2018, selon les calculs précis du professeur Alison Maginn, de l’Université Monmouth, publiés dans le chapitre Rubén Darío : Archer Milton Huntington and the Hispanic Society, une des études réunies en hommage à Lía Schwartz, ma tante. Ceux qui sont arrivés au terme du film de mon voyage en Galice et en Bessarabie ont vu des extraits de l’hommage à Lía qui a eu lieu à New York, le 30 avril 2019, à l’Institut Cervantes.

Malgré les efforts de Hutington, en avril 1915, Rubén Darío se retrouve malade et sans ressources à New York. Trois personnes s’occupent de lui : un Colombien pauvre et inconnu, Juan Arana Turrol ; un Nicaraguayen, Salomón de la Selva (1893-1959), poète, soldat britannique pendant la Grande Guerre et dirigeant syndical avec Sam Gompers, Salomón crée des syndicats au Nicaragua et au Mexique – la mort surprend Salomón à Paris en ambassadeur de Somoza ; et Joaquín Méndez, l´ambassadeur du Guatemala.

Grâce aux efforts personnels de Joaquín Méndez et à la générosité du gouvernement guatémaltèque, Darío s’installe au Guatemala en avril 1915 et, après quelques mois, retourne au Nicaragua pour mourir, selon Eddy Kuhl, dans Aventura pacifista de Rubén Darío en Nueva York en 1914-1915, Revista de temas nicaragüenses (mars 2012).

Pour conclure, une note de poésie

Malgré les incertitudes matérielles, le 4 février 1915, dans le Havemedyer Hall de l’Université Columbia, Rubén Darío lut Pax! un poème qui contient cette strophe :

Se grita: ¡Guerra Santa!
acercando el puñal a la garganta,
o sacando la espada de la vaina;
y en el nombre de Dios,
casas de Dios en Reims y Lovaina
¡las derrumba el obús 42!…

Profitant de la célébration de l’armistice du 11 novembre 1918 qui avait formellement mis fin aux hostilités de la Grande Guerre ; en novembre 1976, en passant par Reims, je me rendis de Louvain à Paris. Comme je le raconte de manière récurrente, à Paris, j’ai commencé la romance qui se poursuit avec une jeune parisienne.

La cathédrale de Reims fut effectivement bombardée. Cependant, comme tous les étudiants latinos qui sommes arrivés à Louvain dans les années 70 le savons bien, ce n’était pas une maison de Dieu, mais la bibliothèque de l’université catholique qui fut détruite par les obus impériaux.

En cette année du centenaire, j’aimerais également faire perdurer le nom et la mémoire des valeureux membres de la Commission de la législation internationale du travail qui se sont réunis le 1er février 1919 à Paris pour rédiger la Constitution de l’OIT.

Les Cubains distribuaient du sucre et rêvaient de créer des hospices pour les orphelins de guerre belges et français. Rubén Darío se battait, avec ses poèmes, pour la paix dans le monde.

Pour une paix universelle et durable dans la justice sociale, tel qu’il reste écrit sur le fronton de l’OIT pour les cent prochaines années.

Segunda contribución ilustrada para el centenario de la OIT

English text, click here.

Texte en français, cliquez ici.

En el Quijote, se lee: “Nunca segunda partes fueron buenas”, lo que hubiese debido disuadirme de escribir esta segunda contribución luego del éxito rotundo de mi primera contribución al Centenario de la Organización Internacional del Trabajo.

El descubrimiento de nuevos testimonios fotográficos de los delegados latinoamericanos y el encuentro con Liza Burgos, descendiente del delegado de Panamá a la Conferencia de la Paz, han provocado estas líneas. La cabellera del doctor Martínez Ortiz, la mirada de Antonio Sánchez de Bustamante y el movimiento de la cabeza de Antonio Burgos mientras que Clemenceau habla a las delegaciones en el Trianon y en Saint Germain en Laye; justifican una nueva reflexión antes de que culmine el centenario de la OIT.

Además, mis investigaciones han descubierto la primera declaración sobre el futuro del futuro del trabajo pronunciada por un británico, el 14 de febrero de 1919. Mis fieles lectores descubrirán también que, el 1 de febrero de 1919, George L. Berry, más tarde Senador demócrata por Tennessee, estaba en la foto de la Comisión de la Legislación Internacional del Trabajo.

En este documento, refresco las informaciones sobre el conde polaco Jota Zoltowski, y ofrezco la posibilidad de acceder al film de mi viaje por las tierras de los condes Potocki, recordando, en este año del centenario, el libro sobre las normas internacionales del trabajo que publicaron Geraldo Von Potobsky y Héctor Bartolomei.

Una nueva foto del doctor Martínez Ortiz

1919-01-25-Dr Martinez Ortiz en la apertura de la Conferencia de Paz

En el post anterior, desarrollé una tesis con dos hipótesis: la única foto de la Comisión de la Legislación Internacional del Trabajo donde se podía admirar al delegado de Cuba, el doctor Rafael Martínez Ortiz, había sido tomada el sábado 25 de enero o el sábado 1 de febrero de 1919. En efecto, esos fueron los dos únicos días en que los cuales los distinguidos representantes de la República Checo-eslovaca (Edvard Benes) y el de Cuba (Rafael Martínez Ortiz) estuvieron presentes en las reuniones de la Conferencia de la Paz.

Siguiendo los pasos de Stanley Taylor, quien desarrolló una pasión por colocar en el sitio de los jubilados de la OIT su colección privada de L’Ilustration, me resolví yo también a buscar más documentos en la colección personal del periódico francés de mi suegra.

L’Ilustration cuenta que, el sábado 25 de enero de 1919, siendo las 3 de la tarde, Henri Poincaré, el presidente de la República, declaró abierta la Conferencia de la Paz, en el salón del Reloj del Ministerio de Relaciones Exteriores.

L’Illustration publica una elocuente descripción del momento:

Les peintres d’histoire éterniseront cette scène unique. Comme cadre, le ministère des Affaires étrangères. Plus précisément, le salon dit de l’Horloge, au rez-de-chaussée du ministère. On y accède par les deux perrons de la façade, quai d’Orsay. Le salon, comme l’ensemble des appartements, date du Second Empire. Il est rouge et or. Ses trois larges fenêtres, encadrées de rideaux de soie à ramages, ont vue sur la Seine et les Tuileries. Au fond, une immense cheminée de marbre dans laquelle est encastrée l’« horloge ». Face aux fenêtres, trois baies font communiquer le salon avec une galerie.

Rafael Martínez Ortiz aparece de espaldas, en el borde derecho de la foto, luciendo su tupida cabellera blanca. Con un poco de concentración, se distingue el inicio de su famoso bigote. Según el plano de la mesa en forma de herradura que publica L’Illustration, Martínez Ortiz ocupa la silla 29. Las sillas de los delegados de Guatemala y Panamá, que se encuentran en la otra parte de la herradura, permanecieron sin sus titulares, Joaquín Méndez y Antonio Burgos.

El Dr. Martínez Ortiz parece haber fijado su mirada en el teniente Mantoux, el intérprete del discurso de apertura pronunciado por Poincaré. Mientras que Martínez Ortiz sigue atento la declaración, le da la espalda y le deja admirar su tupida cabellera blanca al muy honorable Joao Pandiá Calógeras, quien será considerado como el “Clausewitz da Política Externa brasilera”. El colega de la derecha de Martínez Ortiz, Nicolas Politis, Ministro de Relaciones Exteriores de Grecia, deja pasar el tiempo de la interpretación del discurso para sumergirse en una lectura seguramente más productiva.

 

1919-01-18-Martinez Ortiz asiste a la apertura de la Conferencia de Paz-de espaldas pelo blanco muy tupido

Al frente de Martínez Ortiz, del otro lado de la mesa, se encuentran las tres sillas reservadas para la delegación belga, aunque ese día estaban presentes sólo dos delegados: Paul Hymans, el Ministro de Relaciones Exteriores, y Jules Van den Heuvel.

Al terminar el discurso de Poincaré, el Presidente Wilson propuso, y los presentes elevaron sus brazos en señal de aceptación, que Georges Clemenceau sea electo presidente de la Conferencia. El periodista de L´Illustration advirtió al lapsus del interprete quien hizo decir a Lloyd George que consideraba a Clemenceau como “le plus grand vieillard de France”  y luego rectificó diciendo que “M. Clemenceau est le plus grand jeune homme de la France”. El relato concluye así: Il ne reste plus aux délégués qu’à aller prendre, en commun, une tasse de thé. La grande journée s’achève dans une familiarité cordiale. La reunión concluyó a las 16 hs. 50.

La agenda de la conferencia tenía tres temas que pasarían a tratarse en comisiones: 1) responsabilidad de los autores de la guerra, 2) sanción para los crímenes cometidos durante la guerra, 3) legislación internacional del trabajo. Los tres eran temas novedosos, la agenda social tenía idéntica importancia que los asuntos militares.

Ante el Presidente Wilson, Barnes, en nombre del mundo del trabajo inglés, saluda « el alba que se levanta »

1919-01-L Illustration-Barnes au nom du monde du travail en Grande-Bretagne salue l aube qui se leve

En su edición del 22 de febrero de 1919, L’Illustration registró el instante en el que la naciente OIT focalizó la atención de los Líderes Máximos del momento. Antes de retornar a Washington, en la jornada del 14 de febrero de 1919, el Presidente Wilson leyó el texto de las disposiciones que se habían aprobado estableciendo la Sociedad de las Naciones.

El dibujo que presenta L’Illustration muestra al ministro Georges N. Barnes, uno de los líderes del partido laborista, « avec ses yeux très myopes, son visage honnête et vif », que declaró, con una energía tranquila, refiriéndose a la naciente OIT :

« Tu seras généreuse, désintéressée, altruiste, sans égoïsme impérialiste, tu te préoccuperas du salaire des ouvriers et des conditions de leur travail »

Vale la pena asegurar la traducción de estas palabras destinadas a la OIT que siguen siendo de actualidad: “Serás generosa, desinteresada, altruista, sin egoísmo imperialista, te ocuparás del salario de los obreros y de las condiciones de su trabajo”.

Georges N. Barnes, en 1919, fue el primer británico que produjo una declaración sobre el futuro del trabajo, consiguiendo la muy atenta atención de Wilson, Clemenceau y Balfour, y de las delegaciones presentes en la Conferencia de Paris.

Dos militares en la foto de la Comisión de Legislación Internacional del Trabajo del 1 de febrero de 1919

Siempre tuve la impresión que al menos dos personajes estaban de más en la foto de la Comisión de la Legislación Internacional del Trabajo, dos personajes con uniformes militares, uno que se encuentra a la izquierda y el otro a la derecha, en la segunda línea de la foto.1919-02-01-Dos militares en la foto.png

El militar que aparece en la extrema izquierda de la segunda fila de la foto es un americano. La viñeta de los Archivos de la OIT decía que se trataba de “Gordon L. Berry”, y efectivamente existió un tal Gordon Lockwood Berry. El 7 de enero de 1932, el New York Times publicó una nota necrológica sobre Gordon Lockwood Berry recordando que, entre otras cosas, Gordon Lockwood Berry había trabajado para la Sociedad de las Naciones en la operación humanitaria que permitió trasladar 22 mil niños desde Turquía hacia Grecia.

Sin embargo, en los documentos publicados por el Office of the Historian del Departamento de Estado, en la “Labor Section of the American Commission at the Peace Conference”, figura un “Liaison Officer: Major George L. Berry, U. S. A.”.

George L. Berry, un Senador demócrata en el acto de nacimiento de la OIT

George L. Berry fue un destacado sindicalista, vinculado con Sam Gompers. George L. Berry fue también Senador por el Tennessee en 1937-1938. El resumen de su vida que publica el U.S. Senate es elocuente:

BERRY, George Leonard, a Senator from Tennessee; born in Lee Valley, Hawkins County, Tenn., September 12, 1882; attended the common schools; employed as a pressman from 1891 to 1907 in various cities; served during the First World War in the American Expeditionary Forces, with the rank of major, in the Railroad Transportation Engineers 1918-1919; president of the International Pressmen and Assistants’ Union of North America 1907-1948; also engaged in agricultural pursuits and banking; delegate to many national and international labor conventions; appointed on May 6, 1937, as a Democrat to the United States Senate to fill the vacancy caused by the death of Nathan L. Bachman and served from May 6, 1937, to November 8, 1938, when a successor was elected; unsuccessful candidate for nomination in 1938 to fill the vacancy; resumed the presidency of the International Pressmen and Assistants’ Union of North America, and also his agricultural pursuits at Pressmen’s Home, Tenn., until his death on December 4, 1948; interment in Pressmen’s Home Cemetery.

En este Centenario, con la amable asistencia de Fiona Rolian y otros ILO Friends en Facebook, la Organización ha logrado identificar fehacientemente otra de las personalidades de la Comisión de la Legislación Internacional del Trabajo.

La trayectoria de George L. Berry debería haber sido más valorada en las festividades del Centenario. No hay muchos casos en los que una personalidad vinculada con la OIT haya ocupado una bancada en el Senado de los Estados Unidos.

Coronel Lister: ¿un agente del Komintern en la foto?

El personaje de la derecha de la foto tenía nombre de agente del Komitern: Coronel Lister, de quien se leen pestes en todos los libros sobre la Guerra Civil española y tampoco le dejó un buen recuerdo a mi querido Jorge Semprún. Imposible que un español, en uniforme, así sea con entrenamiento soviético, se haya colado en la Conferencia de la Paz.

La solución del enigma también se encuentra en L’Illustration, del 3 de mayo de 1919, que nos ofrece una foto de tres individuos, de cuerpo entero: el Coronel Lister, del ejército británico, el coronel francés Henry y el señor Oudaille. Estas tres personalidades se constituyeron en los jardines reales de Versalles para recibir a la delegación alemana convocada para firmar las condiciones de paz.

1919-05-03-Colonel Lister Colonel Henri et Oudaille attendent les delegations allemandes

El Coronel Lister de la foto de la Comisión de la Legislación Internacional fue el Lt. Col. Frederick Hamilton Lister (1880-1971). En los archivos militares se encuentra este excelente resumen:

Born 1880; educated at Radley College and Royal Military Academy, Woolwich; commissioned into Royal Artillery, 1900; seconded for service with the Punjab Frontier Force, India, 1902-1911; Capt, 1911; graduated from Staff College, Camberley, Surrey, 1914; served in World War One, 1914-1918; posted to General Staff, 1914; Maj, 1915; awarded DSO, 1916; General Staff Officer 1, British Mission, Belgian General Headquarters, Western Front, 1917; General Staff Officer 1, General Headquarters, France, 1917-1918; Brevet Lt Col, 1918; General Staff Officer 1 in charge of British Mission to 1 French Army, 1918; General Staff Officer 1, Supreme War Council, Versailles, 1918-1919; British Representative, Allied Mission, Enemy Delegations, Paris, 1919; service in South Russia as General Staff Officer 1, British Mission to White Russian Gen Anton Ivanovich Denikin, 1919-1920; accompanied French operations in the Rif Mountains, Morocco, 1926; Lt Col, 1927; retired 1931; member of HM’s Body Guard of the Honourable Corps of Gentlemen-at-Arms, 1932-1950; died 1971.

Aunque el pequeño coronel francés Henry oculta sus manos, no es el coronel Hubert Henry que había jugado un terrible papel en el Affaire Dreyfus y estaba bien muerto desde 1898. Las búsquedas de Bertrand M. me han permitido identificar a un militar llamado Edmond François Henri (1872-1931).

Los condes Zoltowski y Potobsky en Argentina

Desde la izquierda de la foto de la Comisión de la Legislación Internacional del Trabajo, en la segunda línea donde se ubicó el futuro Senador George L. Berry (en uniforme militar americano), aparece Guy H. Oyster, el secretario privado de Sam Gompers, y luego encontramos al Conde Zoltowski.

En las actas de la Comisión de la Legislación Internacional del Trabajo, se dice que el Conde Zoltowski respondía al nombre de Jean. ¿Cómo asegurar que el Conde Zbigniew Zoltowski, que fuera enterrado el 16 de febrero de 1973, en el calor sofocante y húmedo de la Recoleta, es la persona que soporta el frío parisino del 1 de febrero de 1919?

OIT Centenario-Condes en la Recoleta

Según las informaciones de los sitios especializados, la familia Zoltowski recibió tardíamente el título de conde, en 1840, lo que permite que se descarte la posibilidad de que los condes Zoltowski se hayan demasiado multiplicado, en 1919.

Las otras informaciones que encontré sobre el Conde Zbigniew apuntan en la misma dirección:

Polish diplomat and Count. He was Plenipotentiary Minister of Poland in the exile in Argentina, during the communist regime in his country. Together with his son Jan was able to bring humanitarian aid to Polish refugees in Europe through the Red Cross and also attended Polish political refugees in Argentina. He was awarded by the Polish Government in London with the great band of the Order of the Rebirth of Poland.

El título de conde de los Zoltowski se podía transmitir al primogénito lo que explica que, al anunciarse la muerte de su hijo, el 21 de abril de 1988, Jan Damascen Edmund, conservó el título de Conde (y de Caballero de la Orden de Malta). Jan es la versión en polaco de Jean, el nombre con que su padre se identificó en la Conferencia de Paz.

OIT CENTENARIO-Lazaro Costa

El Conde Jan se casó con una argentina cuyo nombre parece predestinado para celebrar el centenario de la OIT y el futuro del trabajo: María Luz.

Contrariamente a su distinguido suegro que participó en la redacción del fundamento constitucional de la OIT, les tres familias que constituyen el apellido de María Luz – las familias Obligado, Nazar y Anchorena; no dejaron un recuerdo particular de su contribución a la justicia social. La explotación plena y productiva de sus estancias en la pampa húmeda hubiese permitido reducir sensiblemente el hambre en el mundo.

En todo caso, otro digno representante de una familia condal polaca tuvo mucho que ver con las normas internacionales del trabajo, como lo atestigua este libro publicado en Buenos Aires en 1990. Geraldo W. Von Potobsky, fue jefe del servicio de la libertad sindical,  conocido en la Oficina con la apelación controlada Von Pot.

Libro Von Potobsky

En el siglo XIII, los condes Potocki tenían el dominio de la Galicia, vastos territorios donde las comunidades judías se establecieron durante siglos, hasta haber sido sistemáticamente exterminadas entre 1939 y 1945.

¿Por qué el libro publicado por un descendiente argentino de los condes Potocki y mi amigo Héctor Bartolomei, con el prólogo del Dr Ruda (Presidente de la Corte Internacional de Justicia y de la Comisión de Expertos) debe figurar en esta nota sobre el Centenario de la OIT? La respuesta se encuentra en la película de mi viaje por Galicia (actualmente en Ucrania) y Besarabia (actualmente Moldavia), territorios que habían pertenecido a los condes Potocki, donde luego de haberse practicado los crímenes más atroces, surgieron los conceptos de genocidio y de crímenes contra la humanidad. En el mismo recorrido, en Besaravia, visité las localidades de donde proviene la familia del Ministro de Justicia que abolió la pena de muerte en Francia.

En el Trianon: la remisión de las condiciones de paz a los plenipotenciarios alemanes

En el libro Contrastes europeos y orientación americana, publicado en Roma, en 1925, Antonio Burgos recuerda que fue “este uno de los actos más emocionantes a que he asistido en el curso de mi vida. Frente a la entrada principal del histórico palacio, un vistoso regimiento francés rendía honores militares a cada delegación que entraba en él; ujieres con el uniforme tradicional conducían cortésmente a la sala de reunión a los plenipotenciarios aliados. El local destinado a la sesión carecía de suntuosidad: ricas cortinas de damasco, una sencilla tapicería adornada por algún retrato histórico y en el centro una larga mesa en forma de herradura. Ocupaba puesto en la parte superior de la mesa Clemenceau, con Wilson a la derecha y Lloyd George a la izquierda; las otras delegaciones aliadas tomaron asiento en los lados de la herradura; en el extremo inferior de ésta, se notaban ocho o nueve puestos vacíos: debían llenarlos los plenipotenciarios alemanes”.

Sin embargo, apenas iniciada la ceremonia, Antonio Burgos, lúcido diplomático de una joven República, cavilaba sobre las consecuencias de los acontecimientos que estaba presenciando.

1919-06-en el Trianon-Bustos Clemenceau

Mientras Clemenceau pronuncia su discurso, Antonio Sánchez de Bustamante, sentado al final del lado izquierdo de la herradura, con su barba y bigote blancos, tiene puesta su mirada sobre el dirigente francés. A su lado, mirando al frente, se distingue apenas la silueta de Joaquín Méndez (Guatemala), luego vienen el delegado de Haití, Tertuliano Guilbaud; el expresidente de Honduras, Policarpio Bonilla; el delegado de Liberia (Charles D. B. King), y de Nicaragua, un Chamorro. Al igual que Antonio y Tertuliano, Salvador Chamorro tienen la mirada puesta en Clemenceau.

El único delegado que ostentosamente evita mirar a Clemenceau, doblando su cabeza hacia el lado donde se encuentra la delegación alemana, es Antonio Burgos, Panamá.

1919-06-06-Don Antonio tourne Clemenceau

Muy pocos años después, Antonio Burgos consideró que “los absurdos que contiene el Tratado de Versalles fueron anunciados al mundo desde que dicho documento era apenas un proyecto que se discutía entre los interesados. Los hechos que se han desarrollado después uno tras otro, han venido a confirmar aquellas fundadas previsiones de los que lo criticaron”. Para sostener esta posición, Burgos se apoya en sus propias impresiones y en las publicaciones de tres eminentes europeos: Europa senza pace, de Francesco Saverio Nitti; las memorias de David Lloyd George y The Economic Consequences of the Peace, de John Maynard Keynes.

En el Salón de la Edad de Piedra:  la remisión de las condiciones de paz a los plenipotenciarios austríacos

 

1919-06-07-Don Antonio-J Mendez en el Chateau de St Germain en Laye

 

L’Illustration da cuenta, en su edición del 7 de junio de 1919, del acto en el que se entregaron a los plenipotenciarios austríacos las condiciones de paz en el Castillo de Saint-Germain-en-Laye:

[…] C´est une étrange pièce qui porte à l´entrée cette indication gravée : « Salle de l´âge de pierre ». Il y avait là des collections d´ossements préhistoriques qu´on a enlevées pour la circonstance. Mais on a laissé des cartes murales représentant la Gaule à l´époque des cavernes et aussi des pancartes où on lit : « Alluvions quaternaires », « Ossements d´animaux d´espèces éteintes ». Bizarre mélange d´un présent dramatique et d´un obscur passé enfui dans le silence des siècles » […]

Del lado izquierdo de la herradura, en la imagen siguiente se distingue de frente a Antonio Sánchez de Bustamante, con la mirada fija en la cámara, con su barba y bigotes blancos, sentado en la segunda fila, en el cuarto asiento, del lado izquierdo de la herradura que constituye la mesa de las delegaciones vencedoras. Joaquín Méndez, el delegado de Guatemala, está sentado a la izquierda de don Antonio, leyendo imperturbable un documento, sin prestarle atención al discurso de Clemenceau.

1919-06-07-Don Antonio J Mendez extracto

La foto no permite distinguir a Burgos ubicado en la misma hilera que Méndez y Sánchez de Bustamante, en el tercer asiento contando desde la mesa presidencial.

Wikipedia cuenta una linda historia sobre Joaquín Méndez. En 1914, Méndez era embajador en los Estados Unidos cuando se enteró que Rubén Darío se encontraba varado en Nueva York. Darío había intentado ganarse la vida dando conferencias para promover la paz en Europa.

En uno de los trabajos publicados en los Studia in honorem Lía Schwartz (Universidad de A Coruña, 2019), se corroboran las informaciones sobre la aventura pacifista que intentó Rubén Darío al llegar a Nueva York a fines de 1914. Después de haber vivido tres años en París, y abandonado a su mujer e hijo en Barcelona, Rubén Darío y Alejandro Bermúdez, su secretario, presentan a Archer Milton Huntington una propuesta de proyecto: “PROPAGANDA PARA LA PAZ A TRAVES DEL CONTINENTE AMERICANO”.

Los dos intrépidos nicaragüenses buscan financiar 46 conferencias destinadas a denunciar la indescriptible carnicería europea y actuar en favor de la paz, la cual debe ser “el ideal supremo de todo hombre de bien y la más alta aspiración de los pueblos”. Las conferencias harían visible “la necesidad de que los pueblos americanos, encabezados por los Estados Unidos y de acuerdo con España, sean los primeros gestores de la paz europea, ya que las circunstancias especiales favorecen tan elevados y plausibles propósitos”.

Anticipándose a la tarea cotidiana de todo funcionario internacional que se precie, la suma solicitada para dictar 46 conferencias fue de 50 mil dólares de la época, es decir, algo más de un millón doscientos mil dólares, en agosto de 2018, según los cálculos precisos que hizo el profesor Alison Maginn, de la Monmouth University, en Rubén Darío’s Final Chapter: Archer Milton Huntington and the Hispanic Society, uno de los estudios reunidos en honor de Lía Schwartz, mi tía. Quienes hayan llegado al final de la película de mi viaje por Galicia y Besarabia han visto extractos del homenaje a Lía que se realizó en Nueva York, el 30 de abril de 2019, en el Instituto Cervantes.

Pese a los intentos de Hutington, en abril de 1915, Rubén Darío se encontró enfermo y sin recursos en Nueva York. Tres personas lo cuidaron: un pobre y desconocido colombiano, Juan Arana Turrol; un nicaragüense, Salomón de la Selva (1893-1959), poeta, soldado británico durante la Gran Guerra y dirigente sindical junto a Sam Gompers, Salomón crea sindicatos en Nicaragua y México- la muerte lo sorprende a Salomón en Paris como embajador de Somoza; y Joaquín Méndez, el embajador de Guatemala.

Gracias al empeño personal de Joaquín Méndez, y a la generosidad del gobierno guatemalteco, Darío se instala en Guatemala en abril de 1915 y luego de unos meses regresa a Nicaragua para morir, según relata Eddy Kuhl, en Aventura pacifista de Rubén Darío en Nueva York en 1914-1915, Revista de temas nicaragüenses (marzo de 2012).

Quisiera concluir con una nota de poesía…

Pese a las incertidumbres materiales, el 4 de febrero de 1915, en el Havemeyer Hall de Columbia University, Rubén Darío leyó ¡Pax!, un poema que contiene esta estrofa:

Se grita: ¡Guerra Santa!
acercando el puñal a la garganta,
o sacando la espada de la vaina;
y en el nombre de Dios,
casas de Dios en Reims y Lovaina
¡las derrumba el obús 42!…

Aprovechando la celebración del armisticio del 11 de noviembre de 1918 que formalmente había puesto final a las hostilidades de la Gran Guerra; en noviembre de 1976, pasando por Reims, viajé desde Lovaina a Paris. Como cuento de manera recurrente, en París, inicié el romance que perdura con una joven parisina.

La catedral de Reims fue efectivamente bombardeada. Sin embargo, no fue una casa de Dios, sino la biblioteca de la universidad católica que destruyeron los obuses imperiales, como bien sabemos todos los latinos que llegamos a Lovaina en los años Setenta.

En este año del Centenario, quisiera que también perdure el nombre y el recuerdo de los valerosos miembros de la Comisión de la Legislación Internacional del Trabajo que se reunieron el 1 de febrero de 1919 en Paris para redactar la Constitución de la OIT.

Los cubanos distribuían azúcar y soñaban con crear hospicios para los huérfanos de guerra belgas y franceses. Rubén Darío luchaba, con sus poemas, por la paz en el mundo.

La paz universal y duradera con justicia social como queda escrito en el frontón de la OIT para los próximos cien años.

Second illustrated contribution to the ILO centenary

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Texto en español, pulse aqui.

Texte en français, disponible ici.

 

It says in Don Quixote that “second parts are never any good”, which should have discouraged me from writing this second contribution following the resounding success of my first contribution to the Centenary of the International Labour Organization.

The discovery of new photographic evidence of the Latin American delegates and an encounter with Liza Burgos, a descendant of the Panama delegate at the Peace Conference, prompted these few lines. Dr Martínez Ortiz’s hair, Antonio Sánchez de Bustamante’s gaze and Antonio Burgos’ head moving while Clemenceau spoke to the delegations at Trianon and Saint-Germain-en-Laye justify this new reflection before the ILO centenary comes to an end.

My research also uncovered the first statement on the prospects of the future of work, which was given by a British delegate on 14 February 1919. My loyal readers will also learn that, on 1 February 1919, George L. Berry, future Democrat senator for Tennessee, appeared in the photo of the Commission on International Labour Legislation.

In this document, I have new information about the Polish count, Jota Zoltowski, and offer the chance to access the film of my trip through the lands of the Potocki counts, recalling, in this centenary year, of the book on international labour standards published by Geraldo Von Potobsky and Héctor Bartolomei.

A new photo of Dr Martínez Ortiz

1919-01-25-Dr Martinez Ortiz en la apertura de la Conferencia de Paz

In my previous post, I developed a thesis with two hypotheses: the only photo of the Commission on International Labour Legislation in which the Cuban delegate, Dr Rafael Martínez Ortiz, can be discerned had been taken either on Saturday, 25 January 1919 or on Saturday, 1 February 1919. Indeed, these were the only two days that the distinguished representatives of the Czecho-Slovak Republic (Edvard Benes) and the Republic of Cuba (Rafael Martínez Ortiz) were in attendance at the meetings of the Peace Conference.

Following in the footsteps of Stanley Taylor, who developed a passion for uploading his private collection of L’Illustration on the site for former officials of the ILO, I also decided to look for more documents in my mother-in-law’s personal collection of the French newspaper.

According to L’Illustration, at 3 p.m. on Saturday, 25 January 1919, Henri Poincaré, President of the Republic, opened the Peace Conference in the Clock Room of the Ministry of Foreign Affairs.

L’Illustration published an eloquent description of the event:

Les peintres d’histoire éterniseront cette scène unique. Comme cadre, le ministère des Affaires étrangères. Plus précisément, le salon dit de l’Horloge, au rez-de-chaussée du ministère. On y accède par les deux perrons de la façade, quai d’Orsay. Le salon, comme l’ensemble des appartements, date du Second Empire. Il est rouge et or. Ses trois larges fenêtres, encadrées de rideaux de soie à ramages, ont vue sur la Seine et les Tuileries. Au fond, une immense cheminée de marbre dans laquelle est encastrée l’« horloge ». Face aux fenêtres, trois baies font communiquer le salon avec une galerie.

Rafael Martínez Ortiz is seen from behind, on the right edge of the photo, sporting his thick, white hair. With a little concentration, one can make out the beginning of his famous moustache. According to the seating plan published by L’Illustration, Martínez Ortiz occupied seat 29. The seats of the delegates of Guatemala and Panama, which were on the other side of the horseshoe, were without their occupants, Joaquín Méndez and Antonio Burgos.

Dr Martínez Ortiz seems to have fixed his gaze on Lieutenant Paul Mantoux, the officer interpreting Poincaré’s opening statement. While Martínez Ortiz’s attention is focused on the speech, his back is turned, allowing his thick, white hair to be admired by the honourable Joao Pandiá Calógeras, who would later be thought of as the “Clausewitz of Brazilian foreign relations”. Sitting on Martínez Ortiz’s right is the Greek Minister for Foreign Affairs, Nicolas Politis, who immerses himself not in listening to the interpretation of the speech but in reading something likely more productive.

1919-01-18-Martinez Ortiz asiste a la apertura de la Conferencia de Paz-de espaldas pelo blanco muy tupido

Opposite Martínez Ortiz, on the other side of the table, are the three chairs reserved for the Belgian delegation, although only two delegates were present that day: Paul Hymans, the Minister of Foreign Affairs, and Jules Van den Heuvel.

At the end of Poincaré’s speech, President Wilson proposed — and those present raised their hands in agreement — that Georges Clemenceau be elected president of the Conference. L’Illustration’s reporter noted a mistake by the interpreter, who had Lloyd George saying that he considered Clemenceau to be “France’s greatest old man” before correcting it to “Mr Clemenceau is France’s grand young man ”. The report concluded that: All that remains is for the delegates to go and have a cup of tea together. The big day ended on friendly terms. The meeting close at 4.50 p.m.

There were three items on the Conference agenda, which would be dealt with in committees: (1) responsibility for the war, (2) penalties on crimes committed during the war and (3) international legislation in regard to labour. All three were new issues, with social matters taking on equal importance with military matters.

In front of President Wilson, and on behalf of the English world of work, Barnes heralds “the rising dawn”

1919-01-L Illustration-Barnes au nom du monde du travail en Grande-Bretagne salue l aube qui se leve

In its 22 February 1919 edition, L’Illustration recorded the moment when the attention of world leaders was focused on the newly formed ILO. Before returning to Washington on 14 February 1919, President Wilson read the provisions that had been adopted to create the League of Nations.

The drawing in L’Illustration shows the minister Georges N. Barnes, one of the leaders of the Labour Party, “with his very short-sighted eyes, his honest and lively face”, who, referring to the newly-formed ILO, calmly declared that:

You will be generous, impartial, altruistic, without imperialist selfishness; you will be concerned about workers’ wages and their working conditions.

Those words about the ILO are still relevant today.

In 1919, Georges N. Barnes was the first Briton to make a statement about the future of work, gaining the attention of Wilson, Clemenceau and Balfour, and of the delegations present at the Paris Conference.

Two soldiers in the photo of the Commission on International Labour Legislation, 1 February 1919

It always seemed to me that there were at least two extra people in the photo of the Commission on International Labour Legislation: two people in military uniform, one on the far left and the other on the right of the photo, on the second row.

1919-02-01-Dos militares en la foto

The soldier on the far left of the second row is an American. The vignette in the ILO Archives refers to him as “Gordon L. Berry” and a Gordon Lockwood Berry certainly existed. On 7 January 1932, the New York Times published an obituary about Gordon Lockwood Berry recalling that, among other things, Gordon Lockwood Berry had worked for the League of Nations in the humanitarian operation that enabled 22 million children to be transferred from Turkey to Greece.

However, documents published by the US State Department’s Office of the Historian, in the “Labor Section of the American Commission at the Peace Conference”, refer to a “Liaison Officer: Major George L. Berry, U. S. A.”.

George L. Berry, a Democrat senator at the inauguration of the ILO.

George L. Berry was a prominent trade unionist, with links to Sam Gompers. He was also senator for Tennessee in 1937-1938. The US Senate published an eloquent summary of his life:

BERRY, George Leonard, a Senator from Tennessee; born in Lee Valley, Hawkins County, Tenn., September 12, 1882; attended the common schools; employed as a pressman from 1891 to 1907 in various cities; served during the First World War in the American Expeditionary Forces, with the rank of major, in the Railroad Transportation Engineers 1918-1919; president of the International Pressmen and Assistants’ Union of North America 1907-1948; also engaged in agricultural pursuits and banking; delegate to many national and international labor conventions; appointed on May 6, 1937, as a Democrat to the United States Senate to fill the vacancy caused by the death of Nathan L. Bachman and served from May 6, 1937, to November 8, 1938, when a successor was elected; unsuccessful candidate for nomination in 1938 to fill the vacancy; resumed the presidency of the International Pressmen and Assistants’ Union of North America, and also his agricultural pursuits at Pressmen’s Home, Tenn., until his death on December 4, 1948; interment in Pressmen’s Home Cemetery.

In this Centenary, with the kind assistance of Fiona Rolian and other ILO Friends on Facebook, the Organization has succeeded in identifying other figures of the Commission on International Labour Legislation.

More should have been made of the career of George L. Berry during the Centenary celebrations. It is not often that a person linked to the ILO occupies a seat in the US Senate.

Colonel Lister: a Comintern agent in the photo?

The person on the right of the photo bears the name of a Comintern agent: Colonel Lister, about whom terrible things are said in all the books about the Spanish Civil War and who was not thought of fondly by Jorge Semprún either. It couldn’t be possible that a Spaniard in uniform, even with Soviet training, could have slipped into the Peace Conference.

The solution to the enigma is found in L’Illustration, the 3 May 1919 edition, which provides us with a photo of three individuals: Colonel Lister, of the British army, French Colonel Henry and Mr. Oudaille. These three were gathered in the royal gardens of Versailles to receive the German delegation summoned to sign the conditions for peace.

1919-05-03-Colonel Lister Colonel Henri et Oudaille attendent les delegations allemandes

The Colonel Lister in the photo of the Commission on International Labour Legislation was Lt. Col. Frederick Hamilton Lister (1880-1971). This excellent summary is from the military archives:

Born 1880; educated at Radley College and Royal Military Academy, Woolwich; commissioned into Royal Artillery, 1900; seconded for service with the Punjab Frontier Force, India, 1902-1911; Capt, 1911; graduated from Staff College, Camberley, Surrey, 1914; served in World War One, 1914-1918; posted to General Staff, 1914; Maj, 1915; awarded DSO, 1916; General Staff Officer 1, British Mission, Belgian General Headquarters, Western Front, 1917; General Staff Officer 1, General Headquarters, France, 1917-1918; Brevet Lt Col, 1918; General Staff Officer 1 in charge of British Mission to 1 French Army, 1918; General Staff Officer 1, Supreme War Council, Versailles, 1918-1919; British Representative, Allied Mission, Enemy Delegations, Paris, 1919; service in South Russia as General Staff Officer 1, British Mission to White Russian Gen Anton Ivanovich Denikin, 1919-1920; accompanied French operations in the Rif Mountains, Morocco, 1926; Lt Col, 1927; retired 1931; member of HM’s Body Guard of the Honourable Corps of Gentlemen-at-Arms, 1932-1950; died 1971.

Although the little French colonel Henry is hiding his hands, he is not Colonel Hubert Henry, who had played such a terrible role in the Dreyfus Affair and died long before, in 1898. The research of Bertrand M. enabled me to identify an officer named Edmond François Henri (1872-1931).

 The Counts Zoltowski and Potobsky in Argentina

On the left of the Commission on International Labour Legislation photo, in the second row alongside the future Senator George L. Berry (in American military uniform), is Guy H. Oyster, the private secretary of Sam Gompers, and, next to him, Count Zoltowski.

In the minutes of the Commission on International Labour Legislation, it is said that Count Zoltowski answered to the name of Jean. The question is how certain is it that Count Zbigniew Zoltowski, who was buried on 16 February 1973 in the suffocating heat and humidity of Recoleta, is the same person who endured the Parisian cold of 1 February 1919?

OIT Centenario-Condes en la Recoleta

According to information from specialist sites, the Zoltowski family received the countship quite late, in 1840, which rules out the likelihood that the Zoltowskis counts would have greatly multiplied by 1919.

The other information that I found out about Count Zbigniew went along the same lines:

Polish diplomat and Count. He was Plenipotentiary Minister of Poland in the exile in Argentina, during the communist regime in his country. Together with his son Jan was able to bring humanitarian aid to Polish refugees in Europe through the Red Cross and also attended Polish political refugees in Argentina. He was awarded by the Polish Government in London with the great band of the Order of the Rebirth of Poland.

OIT CENTENARIO-Lazaro Costa

The Zoltowskis’ title could be inherited by the firstborn child, which explains why, on announcing the death of his son, on 21 April 1988, Jan Damascen Edmund retained the title of Count (and a Knight of the Order of Malta). Jan is the Polish version of Jean, the name his father identified with at the Peace Conference.

Jan married an Argentine woman whose name seems predestined to celebrate the ILO centenary and the future of work: María Luz.

Unlike her distinguished father-in-law, who had participated in drafting the founding constitution of the ILO, the three families represented by María Luz’s surnames — the Obligado, Nazar and Anchorena families — left no specific souvenir of their contribution to social justice. Had they put their estancias on the humid Argentine Pampas to full and productive use, they could have certainly helped reduce world hunger.

In any case, another honourable representative of a Polish count’s family was very much involved in the international labour standards, as borne out by a book published in Buenos Aires in 1990. Geraldo W. Von Potobsky, known at the ILO as Von Pot, was chief of the freedom of association service.

Libro Von Potobsky

In the eighteenth century, the Potocki counts ruled over the vast territories of Polish Galicia, where Jewish communities had lived for centuries before being systematically exterminated between 1939 and 1945.

So, why should a book published by an Argentine descendant of the Potocki counts and my friend Héctor Bartolomei, with a prologue written by Dr Ruda (President of the International Court of Justice and of the Commission of Experts), deserve a mention in this note on the ILO Centenary? The answer can be found in the film of my trip through Galicia (now in Ukraine) and Bessarabia (now Moldova), territories that had belonged to the Potocki counts and from where, after the most atrocious crimes had been committed, the concepts of genocide and crimes against humanity emerged. During the same trip, in Bessarabia, I visited the hometowns of the family of the Minister of Justice who abolished the death penalty in France.

At Trianon: the presentation of the peace terms to the German plenipotentiaries

In the book Contrastes europeos y orientación americana, published in Rome in 1925, Antonio Burgos recalls that it was “one of the most exciting acts that I have ever attended. At the main entrance to the historic palace, every delegation was received with full military honours by a resplendent French regiment; doorman in traditional uniform gently guided the Allies’ plenipotentiaries to the meeting room. The room was not especially sumptuous, featuring thick damask curtains, a simple tapestry adorned with a historical portrait and, in the centre, a large table in the form of a horseshoe. Seated at the head of the table was Clemenceau, with Wilson on his right and Lloyd George on his left. The other Allied delegations took their places on the sides of the horseshoe and, at the bottom edge, were eight or nine empty seats for the German plenipotentiaries”.

Although the ceremony had barely begun, Antonio Burgos, a perceptive diplomat of a young Republic, was already pondering the consequences of the events he was witnessing.

1919-06-en el Trianon-Bustos Clemenceau

While Clemenceau gave his speech, Antonio Sánchez de Bustamante, seated at the end of the left side of the horseshoe, with his white beard and moustache, fixes his gaze on the French leader. Next to him, the silhouette of Joaquín Méndez of Guatemala, looking straight ahead, can just be seen, followed by the delegate of Haiti, Tertulien Guilbaud; the former President of Honduras, Policarpo Bonilla; the delegate of Liberia, Charles D. B. King; and, from Nicaragua, a member of the Chamorro family. Like Antonio and Tertulien, Salvador Chamorro is looking at Clemenceau.

The only delegate ostentatiously avoiding looking at Clemenceau, by turning his head towards the German delegation, is Antonio Burgos of Panama.

1919-06-06-Don Antonio tourne Clemenceau

A few years later, Antonio Burgos reflected that “the absurdities contained in the Treaty of Versailles were revealed to the world when the document was still just a project being discussed by the interested parties. One by one, the events that have occurred have confirmed the reasonable predictions that were made by the Treaty’s critics”. To support this position, Burgos cites his own impressions and the publications of three eminent Europeans: L’Europa senza pace, by Francesco Saverio Nitti; War Memoirs, by David Lloyd George; and The Economic Consequences of the Peace, by John Maynard Keynes.

In the Stone Age Room: the presentation of the peace terms to the Austrian plenipotentiaries

1919-06-07-Don Antonio-J Mendez en el Chateau de St Germain en Laye

In its 7 June 1919 edition, L’Illustration recounts the event in which the peace terms were presented to the Austrian plenipotentiaries at Saint-Germain-en-Laye Castle:

[…] C’est une étrange pièce qui porte à l’entrée cette indication gravée : « Salle de l’âge de pierre ». Il y avait là des collections d´ossements préhistoriques qu’on a enlevées pour la circonstance. Mais on a laissé des cartes murales représentant la Gaule à l’époque des cavernes et aussi des pancartes où on lit : « Alluvions quaternaires », « Ossements d´animaux d´espèces éteintes ». Bizarre mélange d’un présent dramatique et d’un obscur passé enfui dans le silence des siècles » […]

The next photo, of the left side of the horseshoe, shows Antonio Sánchez de Bustamante, with his white beard and moustache, looking towards the camera as he sits in the fourth seat of the second row of the left side of the horseshoe, which constitutes the table of the Allied delegations. Joaquín Méndez, the delegate of Guatemala, is seated to his left, calmly reading a document, not paying attention to Clemenceau’s speech.

1919-06-07-Don Antonio J Mendez extracto

It’s not possible to distinguish Burgos, who is sitting in the same row as Méndez and Sánchez de Bustamante, in the third seat from the head table.

There’s a nice story on Wikipedia about Joaquín Méndez. In 1914, Méndez was ambassador to the United States when he found out that Rubén Darío was down and out in New York. Darío had tried to earn a living giving talks to promote peace in Europe.

In one of the works published in the Studia in honorem Lía Schwartz (University of La Coruña, 2019), the information about Rubén Darío’s attempted pacifist venture on his arrival in New York in 1914 is corroborated. Having spent three years in Paris, and having abandoned his wife and son in Barcelona, Rubén Darío and Alejandro Bermúdez, his secretary, presented Archer Milton Huntington with a proposal for a project called “PROPAGANDA PARA LA PAZ A TRAVES DEL CONTINENTE AMERICANO” (advertising for peace in the American continent).

The two intrepid Nicaraguans were seeking funding for 46 lectures aimed at denouncing the indescribable carnage in Europe and promoting peace, which should be “the supreme ideal of every good man and the highest aspiration of the peoples”. The talks would make visible “the need for the American people, led by the United States and in agreement with Spain, to be the first to manage peace in Europe, since special circumstances favour such lofty and plausible goals”.

Anticipating the daily tasks of any self-respecting international civil servant, the amount requested for giving 46 lectures was $50,000, which, in August 2018, is equivalent to just over $1.2 million, according to the precise calculations of professor Alison Maginn, of Monmouth University, in “Rubén Darío’s Final Chapter: Archer Milton Huntington and the Hispanic Society”, one of the works published in honour of my aunt, Lía Schwartz. Anyone who has watched the film of my trip to Galicia and Bessarabia in its entirety will have seen extracts of the tribute paid to Lía at the Instituto Cervantes in New York on 30 April 2019.

Despite Huntington’s efforts, by April 1915 Rubén Darío was sick and penniless in New York. Three people took care of him: Juan Arana Turrol, a poor and unrenowned Colombian; Salomón de la Selva (1893-1959), a Nicaraguan poet, a British soldier during the Great War and a union leader, alongside Sam Gompers, who set up unions in Nicaragua and Mexico. Salomón died suddenly in Paris, where he was Nicaraguan president Somoza’s ambassador; and Joaquín Méndez, the ambassador of Guatemala.

Thanks to the personal efforts of Joaquín Méndez, and the generosity of the Guatemalan Government, Darío moved to Guatemala in April 1915 and returned to Nicaragua several months later to die, according to Eddy Kuhl in “Aventura pacifista de Rubén Darío en Nueva York en 1914-1915” in Revista de temas nicaragüenses (March 2012).

 

I would like to conclude with some poetry

Despite his financial uncertainties, on 4 February 1915, in Havemeyer Hall at Columbia University, Rubén Darío read Pax!, a poem that contains this verse:

Se grita: ¡Guerra Santa!
acercando el puñal a la garganta,
o sacando la espada de la vaina;
y en el nombre de Dios,
casas de Dios en Reims y Lovaina
¡las derrumba el obús 42!…

To coincide with celebrations commemorating the Armistice of 11 November 1918 that formally ended the hostilities of the Great War, in November 1976, I travelled from Leuven to Paris, stopping at Reims. As I so often recount, it was in Paris that I began what was to become an enduring a romance with a young Parisian woman.

Reims Cathedral was effectively bombarded. However, as all Latin American students who arrived in Leuven in the Seventies well know, it was not a house of God but the library of the Catholic university that was destroyed by the imperial shells.

In this centenary year, I also wanted to preserve the name and memory of the valuable members of the Commission on International Labour Legislation that met on 1 February 1919 in Paris in order to draft the ILO Constitution.

The Cubans distributed sugar and dreamed of setting up orphanages for the Belgian and French war orphans. Rubén Darío fought, through his poems, for world peace.

A universal and lasting peace with social justice, as written on the fronton of the ILO for the next hundred years.

La Convention 158 dans l´Avis de la Cour de Cassation

Dans deux notes publiées en mars et en avril, j´avais anticipé les orientations qui pourrait prendre la Cour de Cassation lors de l´examen des décisions des conseils des prud´hommes en relation avec l´article 10 de la convention no 158 et de l´article 24 de la Charte Sociale Européenne révisée.

Mes intuitions ont été confirmés par les avis du 17 juillet 2019 sur le barème d´indemnisation pour licenciement sans cause réelle et sérieuse. Afin de contribuer aux débats et illustrer les conclusions du premier Avocat général (les conclusions) je partage quelques indications, qui ressortent des documents du BIT.

Les conclusions ont d´abord affirmé que les dispositions de l´article 24 de la Charte Sociele Europénne Révisée ne sont pas directement invocables devant une juridiction judiciaire française.

… Plus généralement, la convention n°158 de l’OIT n’a fait l’objet d’aucune réserve

On lit dans les conclusions :

[…] « Plus généralement, la convention n°158 de l’OIT n’a fait l’objet d’aucune réserve, tant par le pouvoir exécutif que le pouvoir parlementaire, sur son caractère d’applicabilité directe au cours des débats ayant précédé l’adoption de la loi de ratification du 30 décembre 1988, les parlementaires ayant considéré que la législation française était largement en concordance avec ce texte. »

Dans la tradition de l´OIT, les réserves ne sont pas admises par les conventions internationales du travail. Dans le paragraphe 25 du manuel des procédures sur les conventions et recommandations internationales du travail, il est dit que :

Les conventions contiennent diverses dispositions assurant de la souplesse […]; certaines autorisent expressément les Etats qui les ratifient à limiter ou à spécifier les obligations assumées du fait de la ratification […]. Toutefois, à l’exception des limitations des obligations expressément prévues dans une convention, aucune ratification avec réserves n’est possible (Voir le mémorandum soumis par le BIT à la Cour internationale de Justice, Affaire des réserves à la convention pour la prévention et la répression du crime de génocide (BIT: Bulletin officiel, vol. XXXIV, no 3, 1951, pp. 275-315)).

Le caractère directement applicable des dispositions de la convention no 158 a été confirmé par la Cour de Cassation dans son avis.

… la convention 158 n´a pas été ratifiée que par 36 pays (dont un l´a ensuite dénoncée) [note 45].

Le Brésil a ratifié la convention no 158, le 5 janvier 1995, à la fin du gouvernement d´Itamar Franco (1993-1995). Fernando Henrique Cardoso, le nouveau président, le 20 novembre 1996, a dénoncé la convention no 158, suite au mouvement syndical qui s´est déclenché contre les licenciements collectifs.

Le Tribunal Superior Federal, l´autorité judiciaire suprême, a été saisi par les organisations syndicales qui ont contesté la constitutionalité de l´acte de dénonciation. L´autorité judiciaire n´a toujours pas rendu son avis sur la conformité de l´acte de dénonciation de la convention no 158 avec la Constitution nationale.

En février 2008, le Président Lula da Silva avait soumis la convention no 158 au Congrès national en vue de sa ratification, sans obtenir un consensus favorable au niveau parlementaire.

[note 45]… une des plus controversées de l´OIT

La note 45 des conclusions se lit ainsi : « Et cette convention est l´une des plus controversées de l´OIT, selon le compte rendu des travaux de la commission de l´application des normes de la conférence de 2011 ».

En effet, le paragraphe 58 du rapport de la commission de l´application des normes (100e session, juin 2011), reprend la position du Groupe des employeurs dans les termes suivants :

« En ce qui concerne la convention no 158, les membres employeurs ont rappelé qu’il s’agit d’une des conventions les plus controversées de l’OIT. Les experts employeurs de la réunion tripartite d’experts qui s’est tenue en avril 2011 ont souligné que cette convention ne représente pas un modèle universel en matière de protection de l’emploi » […].

 

Il ne s´agit pourtant … que « d´adopter diverses propositions »…

Après avoir rappelé que la convention no 158 est en vigueur que pour 35 pays, les conclusions affirment : « Il ne s’agit pourtant, selon le préambule de la convention, que “d’adopter diverses propositions relatives à la cessation de la relation de travail à l’initiative de l’employeur”.

Le terme « propositions » se retrouve dans le préambule de la convention no 158 et dans le préambule de toutes les conventions internationales du travail.

Le terme « propositions » a été élaboré, à Paris, en février-mars 1919, lors des travaux de la commission de la législation internationale du travail qui ont abouti à la création de l´OIT. Le terme « propositions » se trouve à l´article 405 du Traité de Paix de 1919 et il a été repris dans l’article 19, paragraphe 1, de la Constitution de l´Organisation qui stipule que certaines « propositions » insérées à l´ordre du jour de la Conférence internationale du Travail prennent la forme des conventions, conventions qui deviennent obligatoires après leur ratification.

Le rapport de la session de 1995 de la conférence

Les conclusions reprennent le paragraphe 323 du « rapport de la session de 1995 de la conférence internationale du travail sur la protection contre le licenciement injustifié ». Il s´agit de l´étude d´ensemble de de la Commission d’experts pour l’application des conventions et recommandations de 1995 intitulée « Protection contre le licenciement injustifié ».

Cette étude d´ensemble a été très contestée par les représentants des entreprises à l´OIT. En attendant que le Groupe de travail tripartite du mécanisme d’examen des normes se prononce sur la convention no 158, il convient d´utiliser comme document de référence pour les instruments sur le licenciement injustifié, les documents de la réunion tripartite d’experts qui s’est tenue en avril 2011.

réclamation contre la Slovaquie

Les conclusions font une pertinente référence aux réclamations, soumises au Conseil  d´administration de l´OIT au titre de l´article 24 de la Constitution, qui ont examiné les allégations des organisations syndicales portant sur la non application de la convention no 158. Parmi ces réclamations, les conclusions rappellent que la modification de la législation du travail introduite par le gouvernement Rajoy pour réduire les modalités de l´indemnité de licenciement en Espagne, ont été considérées conformes à l´article 10 de la convention no 158 par un comité tripartite qui a rendu son rapport en juin 2014.

Les conclusions mentionnent une « réclamation contre la Slovaquie ». Dans la liste des réclamations offerte par le site du BIT on ne trouve pas une réclamation concernant la Slovaquie en relation avec la convention no 158.

La convention no 158 pour les nuls

Les conclusions ont rappelé deux phrases qui figurent dans le rapport de la Commission d´expert publié en 2009 et dans le rapport de la réunion tripartite d´experts d´avril 2011, pour expliquer le sens de la convention. L´emphase et les italiques ont été ajoutées par l´Avocat général, et le paragraphe des conclusions se lit ainsi :

Ajoutons que l’observation générale de la Commission d’experts de l’OIT sur la convention n°158, adoptée en 2008, précise que “les principes sur lesquels la convention est fondée reflètent un équilibre soigneusement pesé entre les intérêts de l’employeur et les intérêts du travailleur”. Il s’agit à la fois de reconnaître “le droit de l’employeur de licencier un travailleur pour un motif valable”, mais aussi « de garantir le droit du travailleur de ne pas être injustement privé de son emploi ».

La deuxième phrase se trouve au paragraphe 127 du rapport de la réunion tripartite d´experts d´avril 2011, elle reprend les points de vue des experts gouvernementaux et travailleurs – les représentants employeurs n´ont pas participé au consensus.

Toutefois, le Bureau avait cherché une formule pour donner une vision synthétique des instruments sur le licenciement injustifié. Le paragraphe 287 du document de travail pour la réunion tripartite d´experts d´avril 2011 disait ainsi : « La convention (no 158) et la recommandation (no 166) sur le licenciement, 1982, visent à garantir, d’une part, le droit de l’employeur de licencier un travailleur pour un motif valable et, d’autre part, celui du travailleur de ne pas être injustement privé de son emploi. Leur but est donc d’établir un équilibre entre les intérêts de l’employeur et ceux du travailleur ».

Je tiens à rendre hommage aux juristes de l´Afrique du Sud qui ont beaucoup aidé le Bureau à élaborer ses deux phrases qui ont toute sa place dans l´avis de la Cour de Cassation. En mettant fin à l´apartheid, il a fallu établir un régime de licenciement qui respecte le droit au travail et les besoins des entreprises. C´est ainsi que l´Afrique du Sud a décidé d´incorporer les dispositions de la convention no 158 dans la législation nationale.

Les organisations syndicales françaises ont saisi le conseil d´administration d´une réclamation

Les conclusions affirment que « la Commission d’experts de l’OIT pour l’application des conventions et recommandations (CEACR) » a été saisie en 2017 par des organisations syndicales françaises de la question de la conformité à la convention 158 du système français d’indemnisation des travailleurs licenciés sans cause réelle et sérieuse.

Il aurait été plus précis de dire que deux organisations syndicales (la Confédération générale du travail – Force ouvrière (CGT-FO) et la Confédération générale du travail (CGT)) ont saisi le Conseil d´administration de l´OIT d´une réclamation, au titre de l´article 24 de la Constitution de l´OIT, soulevant, parmi d´autres allégations, la non-conformité des ordonnances avec l´article 10 de la convention no 158.

La réclamation a été déclarée recevable par le Conseil d’administration en mars 2017. Suite au départ du membre gouvernemental, le comité n´a pas repris ses travaux (situation en mars 2019). La procédure est toujours en cours.

Malgré le fait que les dernières décisions de la Cour de Cassation ont établi que les résultats de la procédure ne sont pas contraignants, la CGT et FO continuent de faire confiance à l´OIT « pour faire valoir ses arguments et aboutir à la mise en cause du barème », selon les communiqués de presse de la CGT et FO publiés après l´avis rendu par la Cour de Cassation.

Recommandations de l´OIT, à considérer avec le plus grand sérieux, ne s´imposent ni aux Etats, ni aux juridictions…

Dans les conclusions, l´Avocat général a constaté la nécessité d´éclairer « sans délai » les juridictions françaises, en disant ainsi:

La nécessité d’éclairer sans délai des juridictions dont les réponses divergent, ne permet cependant pas à la Cour d’attendre qu’elle [la commission d´experts ?… l´OIT ?] se prononce, d’autant plus que ses recommandations, si elles doivent toujours être considérées avec le plus grand sérieux, ne s’imposent ni aux Etats, ni aux juridictions.

La Cour de Cassation considère que les recommandations des organes de contrôle de l´OIT n´ont pas d´effet contraignant.

En attendant le rapport du comité tripartite (bis)

Le comité tripartite qui examine la réclamation soumise par la CGT et FO prendra connaissance de l´avis rendu par la Cour de Cassation. On peut douter que le comité tripartite s´autorise d´aller au-delà de ce qui a été dit dans le rapport sur la réclamation contre l´Espagne.

Le comité tripartite qui avait examiné la réclamation contre l´Espagne a été sensible au fait que le Tribunal constitutionnel avait confirmé sa jurisprudence sur la constitutionalité des modifications législatives introduites aux « salarios de tramitación » prévus dans la Charte des travailleurs (décision no 43/2014 du 12 février 2014). Sur l´article 10 de la convention no 158, le comité tripartite a constaté que « Les juges espagnols continuent d’être habilités à ordonner le versement d’une indemnité adéquate ou d’une autre forme de réparation considérée comme appropriée dans le cas où ils parviennent à la conclusion que la rupture de la relation de travail était injustifiée » (phrase finale du paragraphe 279 du document GB.321/INS/9/4, juin 2014). Le gouvernement espagnol a été invité à « continuer de donner des informations [à la commission d´experts] sur la nature des réparations ordonnées par les décisions judiciaires ayant déclaré injustifiées des mesures de licenciement » (paragraphe 280 du document GB.321/INS/9/4).

 

 

Promoting international standards on employment termination in Georgia

Honoured to have given the keynote speech on employment termination and discussed with highly qualified lawyers and representatives of the social partners in a Conference hosted by the High School of Justice on May 7th, in Tbilisi, Gregoria. / Gran honor de haber dictado una conferencia sobre despido y discutido con los interlocutors sociales en una reunión auspiciada por la Escuela Superior de la Justicia, el 7 de mayo, en Tbilisi, Gregoria.

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